
La Guerra del Gas en el Medio Oriente
El Medio Oriente se ha convertido en un epicentro de conflictos energéticos que amenazan la economía global. Tras el bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán y los ataques a infraestructuras petroleras, ahora los yacimientos de gas son el nuevo objetivo de tensiones bélicas.
¿Qué es el yacimiento South Pars?
El 18 de marzo de 2026, Israel lanzó ataques contra South Pars, el yacimiento de gas natural más grande del mundo, ubicado en el golfo Pérsico. Este yacimiento, en funcionamiento desde 2002, se extiende por 9,700 km² y se encuentra a unos cien kilómetros de las costas iraníes. Compartido entre Irán y Qatar, donde se conoce como “North Field”, South Pars representa una fuente vital de energía.
Los daños iniciales indicados por el New York Times sugieren que las incursiones de drones israelíes provocaron destrucción en partes del yacimiento, responsable de aproximadamente el 12% de la producción total de gas de Irán. Estas acciones también afectaron a los ductos y plantas de procesamiento en Assaluyeh, que ya habían sufrido ataques en conflictos anteriores.
El impacto en las exportaciones de gas iraníes
Además de afectar a la población iraní, estos ataques complican la exportación de gas hacia países como Pakistán, India, y especialmente Irak. A raíz de los bombardeos, el Ministerio de Electricidad de Irak anunció la interrupción total de las exportaciones gasíferas iraníes, privando a Irak de 3,100 megavatios, lo que agrava su ya frágil situación energética.
La respuesta de Irán fue contundente. Los Guardianes de la Revolución amenazaron con represalias severas si continuaban los ataques a infraestructuras energéticas, intensificando la ya tensa situación en la región.
La reacción iraní frente a los ataques
Irán no tardó en responder a los ataques. Se reportaron “daños considerables” en el complejo gasero de Ras Laffan en Qatar, tras la agresión israelí. Un inmenso incendio fue visible a varios kilómetros de distancia, lo que evidencia la magnitud de los efectos colaterales de la escalada del conflicto.

Abu Dabi y Kuwait también reportaron incidentes similares, incluyendo la caída de escombros de misiles interceptados y ataques a refinerías, lo que subraya la expansión del conflicto más allá de las fronteras iraníes.
Repercusiones para Europa
Los efectos en el mercado energético global fueron inmediatos: el gas en Europa aumentó su precio en un 35%. Actor clave en este escenario, el contrato a futuro del TTF neerlandés vio un incremento del 21.18%, lo que llevó al Comisionado Europeo de Energía, Dan Jorgensen, a advertir sobre una crisis inminente.
El Presidente francés, Emmanuel Macron, apeló a la desescalada, sugiriendo un moratorio sobre ataques a infraestructuras energéticas para evitar una crisis global de suministro. Aunque Francia no depende del gas iraní, el impacto en los precios podría afectar a sectores industriales intensivos en energía dentro del país.
En suma, la guerra por el gas en el Medio Oriente no solo repercute en la región, sino que el efecto dominó puede contagiar a la economía global, impulsando la necesidad de un diálogo urgente para mitigar esta crisis energética.

