Destrucción en Kabul: La Devastadora Frapa del Ejército Pakistán
La reciente ofensiva militar de Pakistán en Kabul ha generado un panorama de desolación. El ataque, que se llevó a cabo el 16 de marzo, ha dejado un saldo devastador: cientos de muertos y heridos según informan las autoridades afganas. Este episodio dramático profundiza la ya compleja tensión entre Pakistán y Afganistán.
¿Qué ocurrió exactamente?
El bombardero de la noche del lunes golpeó la capital afgana alrededor de las 21:00 horas (hora local). El gobierno de Pakistán justificó la ofensiva argumentando que se dirigió a “objetivos militares y terroristas”. Sin embargo, las autoridades afganas denuncian que el ataque impactó principalmente en el centro para toxicómanos “camp Omid”, resultando en numerosas víctimas civiles. Un guardia del centro, Omid Stanikzai, relató que escuchó el vuelo de un avión de combate que lanzó bombas, provocando un incendio inmediato.
Los reportes iniciales de la AFP revelaron al menos 30 cadáveres y decenas de heridos en la escena. A medida que avanzaba la noche, los equipos de rescate recuperaron 65 cuerpos de los escombros. El hospital alojaba entre 2,000 y 3,000 pacientes, todos ellos luchando contra adicciones a diversas drogas, desde marihuana hasta anfetaminas.
Balance provisional de la tragedia
El nivel de devastación sigue actualizándose. En un encuentro con los medios, Abdul Mateen Qani, portavoz del Ministerio del Interior afgano, aseguró que hay “cientos de muertos y heridos”. Las cifras han ido en aumento, con estimaciones que varían entre 200 y 408 muertos, y al menos 265 heridos. La ONG italiana Emergency también reportó la llegada de cadáveres y una alta cantidad de heridos a su centro médico.
Los rescatistas, enfrentando una falta de camillas, tuvieron que transportar a las víctimas en mantas bajo la luz de linternas, mientras un incendio, resultado de las explosiones, vorazmente consumía el área.
Las tensiones entre Pakistán y Afganistán
Las relaciones entre Pakistán y Afganistán se han deteriorado considerablemente en meses recientes. Islamabad ha acusado a Kabul de albergar a combatientes del movimiento talibán paquistaní (TTP), responsables de ataques mortales en el territorio paquistaní, un dato que las autoridades afganas han desmentido de manera categórica.
El conflicto se intensificó desde octubre del año pasado. Tras una escalada de agresiones, los enfrentamientos se renovaron intensamente a fines de febrero, con Pakistán hablando incluso de “guerra abierta”. Antes del ataque del 16 de marzo, un emisario chino había estado mediando entre ambas naciones, también solicitando un cese al fuego inmediato.
Reacciones a la ofensiva
La respuesta oficial de Pakistán sostenía que sus objetivos eran exclusivamente instalaciones militares y que no hubo daños colaterales. Sin embargo, la comunidad internacional ha expresado su preocupación. Richard Bennett, especialista de la ONU para Afganistán, mostró su profunda consternación y ofreció condolencias, instando a las partes a desescalar la situación y proteger a los civiles y espacios sensibles como hospitales.
Este ataque es un recordatorio sombrío de la fragilidad de la paz en la región y el constante sufrimiento de la población civil, atrapada en un conflicto que no parece tener fin.



