
LUDOVIC MARIN / AFP
Jordan Bardella, ici sur le plateau du « 20-Heures » de TF1, le 17 mars 2026.
Las Declaraciones de Jordan Bardella
Jordan Bardella, presidente del Rassemblement National, ha hecho olas con su voto personal en el segundo turno de las elecciones municipales. En una reciente entrevista en TF1, el joven líder afirmó que, si votara en París, su elección sería por Rachida Dati, la candidata de Los Republicanos (LR) y MoDem. Esto, según él, es un esfuerzo para “hacer frente al riesgo existencial” que representa la izquierda.
El Contexto Politico
Bardella enfatizó la importancia de su elección en el contexto actual donde la izquierda y la extrema izquierda parecen estar ganando terreno. “En todas estas grandes ciudades donde la izquierda y la extrema izquierda amenazan con tomar el poder, a título personal, utilizaría el voto que se opone a ellos”, aseguró Bardella, refiriéndose a Dati sin mencionarla explícitamente.
Estrategias en la Derecha
La exministra Rachida Dati ha unido fuerzas con Pierre-Yves Bournazel para maximizar su apoyo electoral. Además, ha recibido el respaldo tras el retiro de la candidata de extrema derecha, Sarah Knafo, quien previamente había llamado a “cazar a la izquierda” del Hotel de Ville, el ayuntamiento de París.
Un Llamado a la Unidad de la Derecha
Bardella no ha dejado pasar la oportunidad de extender la mano a otras listas de derecha, un gesto que hasta ahora ha tenido poco impacto tangible en el terreno. “La victoria de la izquierda y la extrema izquierda es un riesgo que considero existencial hoy”, añadió.
Las Consecuencias de la Fragmentación Electoral
Bardella criticó a Knafo, mencionando que su candidatura dividió los votos de la derecha, lo que ha dado ventaja a candidatos de la izquierda, como Emmanuel Grégoire. “Si yo fuera elector en París, haría un esfuerzo para bloquear a la izquierda y a la extrema izquierda”, sentenció.
Reflexiones Finales
Las declaraciones de Bardella reflejan una momentánea pero significativa estrategia política en un clima electoral cada vez más tenso. Con el próximo segundo turno a la vista, la derecha se enfrenta no solo a la necesidad de juntar voces, sino también a la urgencia de enviar un mensaje unido contra los adversarios que perciben como una amenaza para sus ideales y objetivos políticos.




