Putin advierte sobre el posible cierre del flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz
La advertencia de Putin
El presidente ruso, Vladimir Putin, ha señalado que la producción de petróleo que depende del estrecho de Ormuz, una vía crucial para el transporte de petróleo y gas natural, podría detenerse completamente en un plazo de un mes. Esta alarma surge en medio del conflicto entre EE.UU. e Israel contra Irán, que ha llevado los precios del crudo a superar los 100 dólares por barril, una cifra no vista desde 2022.
Putin ha reiterado que Rusia ha advertido durante mucho tiempo que la desestabilización de Oriente Medio podría generar una crisis energética global, y ahora parece que ese momento ha llegado.
Impacto de la guerra en el mercado energético
La guerra de EE.UU.-Israel en Irán ha provocado que el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y el gas natural licuado mundial, efectivamente se vea cerrado. El presidente ruso declaró que la producción de petróleo en esta región ya ha comenzado a declinar, y las instalaciones de almacenamiento se están llenando de crudo que no puede ser transportado.
“El petróleo que depende del estrecho de Ormuz enfrenta un alto riesgo de detenerse por completo. Ya ha comenzado a disminuir, y los costos de transporte son extremadamente altos,” manifestó Putin.
La visión de Rusia sobre la cooperación energética
Rusia, el segundo mayor exportador de petróleo a nivel mundial y dueño de las mayores reservas de gas natural, expresó su disposición a colaborar nuevamente con sus clientes europeos si estos deciden regresar a una cooperación a largo plazo. Sin embargo, las potencias occidentales han reducido drásticamente su dependencia del petróleo y gas rusos debido a las sanciones impuestas tras la invasión de Ucrania.
Este cambio ha privado a Rusia de su mercado más lucrativo, obligándola a vender sus recursos energéticos a precios rebajados en Asia.
Reacciones de los países del G7
Los países del G7 han manifestado su disposición a implementar “medidas necesarias” para responder a la creciente presión de los precios del petróleo a nivel global, aunque no se han comprometido a liberar reservas de emergencia. Esta falta de acción inmediata podría intensificar la crisis energética que ya se empieza a sentir.
Putin se ha dirigido a los países europeos, indicando: “Estamos listos para trabajar con los europeos también. Pero necesitamos señales de que están dispuestos y listos para colaborar con nosotros para asegurar la sostenibilidad y estabilidad.”
Proyecciones para el futuro energético
A medida que la crisis se desarrolla, Putin ha instruido al gobierno ruso a considerar redirigir el flujo restante de petróleo y gas hacia Asia, anticipando que la Unión Europea aplicará su decisión de prohibir completamente los combustibles fósiles rusos. Antes del conflicto en Ucrania, Europa adquiría más del 40% de su gas de Rusia, pero se prevé que esta cifra caiga a solo el 13% para 2025.
La situación actual en el mercado energético no solo pone a prueba la estabilidad económica de Rusia, sino que también amenaza con reverberar en la economía global en su totalidad, mostrando que la desestabilización del Medio Oriente ya no es un escenario hipotético, sino una realidad inminente.
