
CHRISTOPHE SIMON / AFP
El departamento del Finistère acusado de acosar a beneficiarios del RSA, la justicia ha sido requerida y el presidente del consejo departamental, Maël de Calan, está citado a comparecer ante el tribunal de Brest.
Acusaciones de acoso contra el departamento del Finistère
Las acusaciones de acoso han surgido en el departamento del Finistère, donde beneficiarios del Revenu de Solidarité Active (RSA) y la CGT han llevado el caso a la justicia. Afirman que el departamento ejerce un “acoso” sistemático. Según testimonios, los allocataires se sienten culpables incluso antes de ser controlados, lo que ha generado una fuerte preocupación social.
El presidente del consejo departamental, Maël de Calan, ha desestimado estas acusaciones como “ataques abusivos y politizados”. Sin embargo, él y Romain Chantelot, director de Empleo, Ingreso y Vivienda, están citados a comparecer ante el tribunal, lo que subraya la seriedad de las acusaciones.
Un contexto de control masivo
Las cifras son reveladoras: en solo cuatro años, el número de beneficiarios del RSA en el Finistère ha disminuido de 18,000 a 13,500. Este cambio se atribuye a una política destinada a reinsertar a la población en el mercado laboral, lo que, según De Calan, justificaría los controles extendidos. La política ha causado un ahorro de 20 millones de euros al departamento, pero la oposición sostiene que estos “controles masivos” son perjudiciales y deben cesar.
Testimonios devastadores
Uno de los testimonios más impactantes proviene de Gisèle, una agricultora de 44 años, quien declaró: “Nos sentimos culpables de haber fraudes incluso antes de ser auditados”. Algunos beneficiarios mencionan que se sienten desbordados por la cantidad de documentación requerida para justificar su situación. Este proceso ha llevado a muchos a sentirse “acorralados” y en un estado de ansiedad constante.
El secretario general de la CGT en el Finistère, Ludovic Morin, compartió experiencias de beneficiarios que han expresado sus angustias. “En este departamento, estamos constantemente sobre los beneficiarios y no los dejamos en paz”, comenta Morin, destacando la sistematicidad del acoso.
Controles considerados “orwellianos”
Estos controles, según la CGT, son calificados como “casi orwellianos”. Los beneficiarios enfrentan investigaciones exhaustivas sobre su vida personal, incluyendo registros de transacciones financieras menores. Tal control se ha señalado como excesivo, creando un ambiente de constante vigilancia y falta de privacidad.
La CGT informa que el Finistère tiene un tasa de exclusión del RSA por fraude que es 20 veces superior a la media nacional. Aunque el departamento defiende que estos controles no son excesivos, la percepción pública es que hay un problema grave de abuso en el sistema.
El camino por delante
La audiencia en el tribunal está programada para el 30 de marzo, y el advogado Franck Carpentier ha señalado que se prevé un juicio completo antes de 2027. Este caso no solo es un reflejo de una política administrativa, sino que también pone de manifiesto cuestiones más profundas sobre los derechos de los beneficiarios del RSA y las prácticas de control.
La lucha por un sistema más justo y humano en el manejo de los recursos y ayuda social es urgente, y en Finistère, esta batalla está lejos de haber terminado.



