La Economía Global Frente a un Nuevo Shock Profundo
En el escenario más optimista, el reciente conflicto en Oriente Medio concluye en pocas semanas, permitiendo que la producción de petróleo y gas se mantenga. Sin embargo, el regreso al envío a través del Estrecho de Ormuz es clave para evitar un impacto significativo en los suministros energéticos globales, y la ansiedad por la inflación se disiparía. Pero los expertos advierten que no debemos caer en una falsa sensación de seguridad.
Riesgos Asociados al Conflicto
Los bombardeos americanos e israelíes sobre Irán han puesto en marcha una serie de peligros que amenazan las finanzas globales. Una de las más preocupantes es la posibilidad de que el gobierno iraní, al verse acorralado, lleve a cabo represalias más agresivas, atacando las capacidades de producción de países vecinos como Qatar y Arabia Saudita.
Cualquier prolongación del conflicto o la amenaza a los suministros energéticos incrementará los precios, lo que a su vez podría llevar a los bancos centrales a aumentar las tasas de interés. Esto encarecería préstamos y, posiblemente, frenaría el gasto del consumidor y la inversión empresarial, creando un camino clásico hacia la recesión.
Lecciones del Pasado: Comparaciones Históricas
Kenneth S. Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, establece un paralelismo con el asesinato del archiduque Francisco Fernando, que llevó a la Primera Guerra Mundial. En su opinión, la economía mundial no puede predecir las consecuencias a largo plazo de este conflicto en Oriente Medio. La región es responsable del 30% del petróleo y el 17% del gas natural del mundo, por lo que cualquier disrupción podría tener efectos colaterales devastadores.
Las comparaciones se suscitan con los choques petroleros de la década de 1970, cuando la OPEP limitó la producción, causando escasez en los surtidores de combustible de EE.UU. Hoy, el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico donde pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.
Dependencia Energética y Alternativas
A pesar de avances hacia la energía renovable, el mundo sigue altamente dependiente de los combustibles fósiles. Si las exportaciones de petróleo se ven severamente afectadas, como podría suceder con un ataque a refinerías en la región, esto podría contrarrestar cualquier avance hacia fuentes de energía más limpias, elevando en última instancia el costo de productos esenciales como alimentos, especialmente en áreas vulnerables como África subsahariana y el sur de Asia.
Impacto en Economías Globales
Los efectos de un incremento en los precios del petróleo no se limitan a las economías en desarrollo. Japón, Alemania, Corea del Sur y otros países exportadores de bienes industriales se enfrentan ya a la guerra comercial impuesta por Estados Unidos y ahora deben lidiar con la posible subida de precios del combustible.
Una reciente decisión del gigante petrolero de Catar de cerrar su producción de gas natural licuado, debido a los riesgos en el Estrecho de Ormuz, provocó un aumento de 50% en los precios del gas en Europa. Esto revela cómo un conflicto prolongado en la región podría acentuar las dificultades globales.
Estrategias para Mitigar el Riesgo
A pesar de la aparente resistencia de EE.UU., como el mayor productor de petróleo, la realidad es que el aumento en los precios de la gasolina impactará a los consumidores y, por consecuencia, a la economía en general. Una mayor inflación podría resultar en un aumento del gasto militar por parte del gobierno, sumando presión a la deuda nacional, lo que a su vez afectaría las tasas de interés.
Los economistas creen que la administración estadounidense, encabezada por Trump, buscará terminar este conflicto rápidamente para prevenir el descontento público causado por los aumentos en los precios del combustible antes de las elecciones de noviembre.
Conclusión
La situación actual en Oriente Medio ilustra cómo los conflictos pueden sumar complejidades a la economía global, creando un ciclo de inflación y disrupciones económicas. Es esencial que tanto los gobiernos como las entidades financieras estén preparados para adaptarse a un futuro incierto y volátil. La historia demuestra que los efectos de tales conflictos se sienten mucho más allá de sus fronteras.


