
Ayuda Humanitaria: La Historia de Dominique y Christine
«Esta mañana, Viktoriia necesitaba consejos para comprar una cama». Así comienza un día normal para Dominique y Christine, un matrimonio de jubilados en Senlis, Francia, quienes desde 2022 han estado ayudando a familias ucranianas que llegaron a Francia después de la invasión rusa. Su compromiso persiste incluso cuatro años después del inicio del conflicto, brindando apoyo logístico y emocional a estas familias desplazadas.
Un Encuentro Imprevisto
La historia de Dominique y Christine comenzó de forma inesperada. En febrero de 2022, mientras se dirigían a donar ropa, vieron un cartel anunciando una recolecta para refugiados ucranianos. Allí conocieron a Anna Canter, cofundadora de la asociación Terre d’Ukraine, quien les habló de la urgente necesidad de familias que ofrecieran refugio a los desplazados. Aunque el matrimonio no podía alojar a nadie debido a sus compromisos laborales, decidieron convertirse en padrinos y madrinas.
Una Gota en el Océano
Christine describe su acción como “una gota de agua en el mar”, haciendo referencia al masivo desplazamiento de 11 millones de personas durante el conflicto. A lo largo de los años, han logrado ayudar a tres familias, lo que representa aproximadamente diez personas, pero su impacto ha sido significativo.
Apoyo Humano y Social
Entre las familias apoyadas, se encuentran dos hermanas y sus hijas. Dominique y Christine se han convertido en figuras clave en su vida diaria, ayudándolas con trámites, interacciones en escuelas y transporte. “Intentamos reconstruir puntos de referencia”, declara Christine. Comprender los sistemas y procesos franceses es complicado incluso para los nacionales, mucho más para quienes huyen de un conflicto.
Escuchar y Comprender
Con el tiempo, Dominique y Christine también han apoyado a una adolescente que enfrenta dificultades en su familia de acogida, brindándole un espacio para ser escuchada. En 2023, conocieron a Viktoriia, y su relación se fortalece día a día.
Momentos de Alegría y Recuerdos
Entre las familias a las que ayudan, está la de Andrii, de 15 años, y Katia, de 11. Para el cumpleaños de Katia, la pareja la llevó al Parque Astérix, un día que ella recuerda con cariño. También hicieron un viaje a Dieppe para ver el mar, una experiencia inolvidable para quienes no habían salido de su país antes de la guerra.
Dominique enfatiza que “no son superhéroes”. Se sienten afortunados de tener el tiempo y la disposición para ayudar, resaltando el coraje de las familias refugiadas. A lo largo de los años, han mantenido contacto incluso con aquellas que regresaron a Ucrania, enviando mensajes durante momentos críticos.
La Comunicación: Un Vínculo Esencial
Christine recuerda a Antonina, madre de una adolescente que se quedó con ellos por una semana. Su despedida fue emotiva, un momento que dejó una huella imborrable. Además, comparten anécdotas de cenas con familias que, a pesar de no manejar el mismo idioma, lograron comunicarse y crear lazos. “Lo importante era hablar”, dice Christine, sonriendo.
Un Futuro Esperanzador
Según Anna Canter, la asociación Terre d’Ukraine ha logrado alojar a unas cien familias en Senlis y otras partes de Francia. La comunidad sigue activa, ofreciendo clases de francés y organizando actividades como una posible coro llamada “Las voces de Ucrania”, donde los voluntarios aprenden la lengua para sumarse a la cultura de sus nuevos amigos.
Dominique y Christine son un ejemplo de la bondad humana en tiempos difíciles, haciendo un impacto significativo en la vida de quienes más lo necesitan.



