
Claude Marty, un kinesiólogo con más de cinco décadas de experiencia, continúa ejercitando su profesión en Marssac-sur-Tarn, a puertas de cumplir 80 años. Para él, no hay planes de retirarse: su pasión por el trabajo y su excelente estado físico lo mantienen activo.
Una Carrera que Trasciende Décadas
Desde que comenzó su carrera en 1973, cuando George Pompidou era presidente de Francia y “Star Wars” no existía, Claude ha sido testigo de numerosos cambios en la sociedad y en la profesión misma. A casi ochenta años, sigue ofreciendo sus servicios en su consultorio, y parece que el tiempo no ha pasado para él.
Un lugar en la comunidad
Su consultorio se ubica en la plaza del Barry, en el centro del pueblo tarnais, donde ha dejado una huella indeleble. Después de 19 años en Albi, Claude se trasladó a Marssac-sur-Tarn buscando tranquilidad y desde 1992 no ha abandonado su nuevo hogar. “No he encontrado razón para irme”, comenta, reflejando su apego por la comunidad.
Compromiso y Pasión por su Profesión
A pesar de su edad, Claude trabaja de lunes a viernes, de 7 a 19 horas, y no muestra intenciones de detenerse. “Me encanta lo que hago. Ver cómo mis pacientes mejoran me da la misma satisfacción que al inicio de mi carrera”, declara. Además, ha tenido la fortuna de no enfermar durante su trayectoria, lo que resalta la importancia de la salud en su profesión.
Un enfoque familiar
Con el paso del tiempo, ha equilibrado su vida laboral con la familiar. Desde hace diez años, sus sábados son sagrados para descansar y pasar tiempo con sus hijos y nietos. “Es fundamental para mí estar presente en sus vidas”, asegura, subrayando la importancia de los seres queridos.
Innovación en la Terapia Física
La profesión de kinésiterapeuta ha cambiado significativamente desde que comenzó su carrera, y Claude ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías. Su consultorio está equipado con dispositivos modernos, como máquinas de ventosas y sistemas de Huber, lo que hace que su labor sea más efectiva. “Hoy en día, la recuperación es mucho más rápida. Antes, los pacientes permanecían un mes en el hospital tras una cirugía de cadera; ahora pueden salir al día siguiente”, explica.
Una Retiro Lejano
Aparentemente, la jubilación aún es un concepto distante para Claude. En su consultorio, el entusiasmo por su trabajo es evidente. “Me gusta demasiado mi oficio”, enfatiza. Inclusive, bromea sobre la posibilidad de retirarse al mismo tiempo que su hija, quien tiene 55 años.
Con estas palabras, Claude Marty representa no solo la dedicación de un profesional a su vocación, sino también la capacidad de reinventarse y adaptarse a los cambios a lo largo de una vida laboral. Su historia es un homenaje a la pasión y el compromiso en el ámbito de la salud.





