
La reconversión profesional de Fanelli Walter, una antigua responsable de comunicación, hacia la profesión de enfermera es una decisión valiente. A los 48 años, abraza una nueva carrera para mantener su cercanía con las personas. Un recorrido inspirador y decisivamente orientado hacia el futuro.
Fanelli Walter, quien durante quince años trabajó en la comunicación de la agricultura bio, acaba de hacer un cambio radical en su vida profesional. Ahora, a los 48 años, sus días están dictados por los latidos del corazón y los protocolos de atención médica. Ha vuelto a la escuela en el IFMS (Instituto de Formación de Profesiones de la Salud) en Cahors para formarse como enfermera. Este cambio no solo responde a una necesidad profesional, sino también a un deseo profundo de estar cerca de los demás.
De la comunicación a la enfermería
Durante más de una década, Fanelli se dedicó a ayudar a agricultores en la promoción de la agricultura orgánica. Sin embargo, la incertidumbre sobre el futuro de su campo le hizo cuestionar su seguridad laboral. “He visto cómo el gobierno se está orientando en el mundo de la agricultura biológica y pensé que mi puesto no era prioridad”, confiesa. Este sentimiento de inseguridad la llevó a reflexionar sobre su futuro y a buscar un camino más gratificante que la conexión humana, que siempre había sido fundamental en su vida.
La decisión de ser enfermera
Decidida a hacer un cambio, Fanelli se dio cuenta de que podía ser una “béquille” (muleta) para aquellos que la rodeaban. “Quería un trabajo con el que pudiera realmente hacer una diferencia en la vida de las personas”, explica. Con sus hijos ya independientes, se sintió lista para seguir sus propios sueños. “No presté atención a lo que me decían los demás. Aunque mi madre estaba muy preocupada, mi esposo me apoyó en cada paso”, añade.
Un recorrido lleno de expectativas
Desde su ingreso en el IFMS, Fanelli no ha mirado atrás. Se siente emocionada y satisfecha con su decisión. “Me siento estimulada intelectualmente. He trabajado muy duro y he disfrutado cada momento”, señala. A medida que avanza en su formación, la práctica se convierte en el centro de atención, permitiéndole aplicar sus conocimientos en escenarios reales.
Reflexiones sobre el futuro
Fanelli reconoce que aún queda camino por recorrer, pero su entusiasmo es palpable. “Cuando vea el final de mi vida, quiero mirar atrás y decir: ‘He hecho todo esto'”, reflexiona con una sonrisa. Su metamorfosis no solo la ha llevado a cuidar de la salud de las personas, sino que también le ha dado un nuevo sentido a su vida. “He pasado quince años ayudando a sanar el planeta; ahora quiero sanar a las personas que lo habitan”, concluye.



