Cómo Epstein Manipuló el Sistema de Inmigración de EE. UU.
La Historia de Karyna Shuliak
En 2013, Karyna Shuliak, una de las muchas mujeres en la órbita de Jeffrey Epstein, enfrentaba problemas con su visa estadounidense. Para solucionar su situación, Epstein la ayudó a casarse con una ciudadana estadounidense, lo que le permitió obtener una Green Card y más tarde la ciudadanía. Esta situación es solo una parte de un patrón más amplio en el que Epstein utilizó matrimonios ficticios y visas de estudiante para mantener a las mujeres bajo su influencia.
Matrimonios Ficticios y Estrategias de Inmigración
La historia de Shuliak se convierte en un ejemplo emblemático de cómo Epstein orquestaba sus operaciones. Con un complejo proceso iniciado en 2011, Epstein facilitó la integración de Shuliak en la escuela de odontología de la Universidad de Columbia, a pesar de que había un vacío en su educación formal en Bielorrusia.
Epstein no solo estaba interesado en la educación de Shuliak; también mantenía una fuerte preocupación por su estatus migratorio. En comunicación con su red de contactos, buscaba apoyo para restaurar su visa de estudiante y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para lograrlo.
La Red de Influencia de Epstein
Epstein utilizaba sus conexiones con abogados influyentes. En correspondencia con Ian Osborne, un inversor británico, Epstein mencionó a Greg Craig, un exconsejero de la Casa Blanca, como alguien que podría ayudar en cuestiones migratorias. Estos vínculos subrayan el alcance de su poder e influencia, lo que le permitió eludir complicaciones legales que las mujeres de su entorno enfrentaban.
Escuelas de Idiomas como Puertas de Entrada
Desde 2010, Shuliak había comenzado su camino hacia la legalización mediante una inscripción en un curso de inglés. Las escuelas de idiomas eran un primer paso crucial para muchas de las mujeres que Epstein patrocinaba. No solo brindaban capacitación en inglés, sino que también facilitaban los documentos necesarios para obtener visas de estudiante, siempre que demostraran tener fondos suficientes.
Epstein pagó las tarifas de muchas de estas mujeres y se encargó de asegurarse de que pudieran estudiar para los exámenes de competencia en inglés necesarios para ingresar a universidades estadounidenses.
Visas de Trabajo y O-1
En su círculo, es común que las mujeres obtengan visas de trabajo, como la O-1, destinada a aquellas con habilidades extraordinarias. Epstein y sus asesores legales presentaron solicitudes de visa basadas tanto en el modelaje como en otros campos creativos. Sin embargo, la efectividad de estas solicitudes es incierta dados los cuestionamientos que rodean sus prácticas.
Conclusión
La forma en que Jeffrey Epstein manipuló el sistema de inmigración estadounidense para mantener a las mujeres en su círculo pone de relieve no solo su falta de ética personal, sino también la vulnerabilidad de las mujeres que buscaban mejores oportunidades en un nuevo país. La historia de Karyna Shuliak es solo una de las muchas que revelan la intersección de la inmigración y la explotación en un contexto de poder. La exposición de estos mecanismos no solo invita a una reflexión crítica sobre las fallas del sistema de inmigración, sino también sobre la necesidad de proteger a los más vulnerables.

