Tarique Rahman: El heredero político que regresa a Bangladesh
Bangladesh se encuentra en la cúspide de una transición política significativa con la llegada de Tarique Rahman, el heredero de una poderosa dinastía, quien ha emergido como un actor central tras el reciente triunfo electoral de su partido, el Partido Nacionalista de Bangladesh (BNP). Este éxito se produce en un contexto donde el país se recupera de la caída del ex primer ministro Sheikh Hasina.
Un regreso tras 17 años de exilio
Después de más de 17 años de exilio autoimpuesto en Gran Bretaña, Rahman regresó a Dhaka en diciembre de 2025, justo semanas antes de las elecciones que marcarían un punto de inflexión. A sus 60 años, estaba preparado para asumir el liderazgo de una nación de aproximadamente 170 millones de personas, impulsado por la ambición de “hacerlo mejor” que los líderes del pasado.
Su ascenso no solo es político, también es personal, marcado por pérdidas, encarcelamientos y el peso de su herencia familiar.
Una infancia marcada por el conflicto y la dinastía
Nacido cuando Bangladesh aún era conocido como Pakistán Oriental, la historia política de Rahman comenzó a una edad temprana. Durante la guerra de independencia de 1971, fue brevemente detenido, un episodio que su partido describió más tarde como uno de los jóvenes prisioneros de guerra más tempranos.
A los 15 años, su vida se vio marcada por la tragedia tras el asesinato de su padre, el expresidente Ziaur Rahman. Este evento profundizó la rivalidad entre las familias Zia y Hasina, un conflicto que dominaría la política de Bangladesh durante décadas.
Rahman creció en el entorno político de su madre, Khaleda Zia, quien ocupó múltiples veces el cargo de primer ministro en una amarga lucha por el poder con Hasina. Con el tiempo, se dio cuenta de que su destino estaba inextricablemente vinculado a la carrera política.
Arrestos y años en el exilio
La trayectoria de Rahman estuvo marcada por la controversia. Según documentos diplomáticos, su figura era considerada divisiva y empañada por la corrupción. En 2007, fue arrestado bajo cargos de corrupción, alegando haber sido torturado durante su detención. En 2008, se exilió a Londres, enfrentando múltiples casos legales, entre ellos una sentencia de cadena perpetua relacionada con un ataque con granada en 2004, acusaciones que siempre negó y que consideró políticamente motivadas.
La caída del gobierno de Hasina tras la revuelta de 2024 transformó su situación. Los tribunales lo exoneraron de los cargos más graves, permitiendo así su regreso a Bangladesh.
El regreso, el duelo y la rápida toma de control político
Su regreso fue agridulce; la alegría por su retorno se tornó en tristeza tras la muerte de su madre apenas días después de su llegada. “Cualquier hijo quiere abrazar a su madre al regresar a casa”, dijo Rahman, lamentando la oportunidad perdida.
A pesar del dolor, rápidamente asumió el liderazgo del BNP y comenzó a encabezar la campaña electoral. Su regreso revitalizó a los trabajadores del partido y alteró el panorama electoral en un país gobernado por una administración interina tras la caída de Hasina.
De exilio al umbral del poder
Rahman no solo regresó a Bangladesh como un símbolo, sino que su partido obtuvo una victoria electoral contundente, posicionándolo como la figura central en el próximo gobierno del país. Esta situación podría marcar el fin de años de incertidumbre política.
Casado con una cardióloga y padre de una hija abogada, Rahman había llevado una vida relativamente tranquila en Gran Bretaña. Su regreso fue celebrado con entusiasmo, convirtiéndose incluso su gato en un fenómeno viral en redes sociales.
Enfrenta ahora la que él denomina una tarea “inmensa”: reconstruir una nación que, según él, fue debilitada por el régimen anterior, mientras se compromete a cumplir con promesas de reforma, unidad y estabilidad en un país que ha vivido años de agitación política.
