Esto se debe a nuevas medidas punitivas implementadas por Estados Unidos y la Unión Europea, así como a una mayor presión arancelaria de la administración Trump sobre India y una vigilancia más estricta de la flota de petroleros que evitan las sanciones mientras transportan petróleo ruso.
Disminución de los ingresos estatales
La caída en los ingresos ha llevado al presidente Vladimir Putin a recurrir al endeudamiento con bancos rusos y a aumentar impuestos, manteniendo por ahora el equilibrio financiero del estado. Sin embargo, estas medidas solo aumentan las tensiones en una economía de guerra que ya enfrenta un crecimiento lento y una inflación persistente.
En enero, los ingresos del estado ruso por impuestos a las industrias del petróleo y gas descendieron a 393 mil millones de rublos (5.1 mil millones de dólares), una caída significativa desde los 587 mil millones (7.6 mil millones de dólares) en diciembre y desde 1.12 billones (14.5 mil millones de dólares) en enero de 2025. Este es el nivel más bajo desde la pandemia de COVID-19, según Janis Kluge, un experto en economía rusa.
Nueva estrategia de sanciones
Para ejercer presión sobre el Kremlin y frenar el conflicto en Ucrania, la administración Trump impuso sanciones a las dos principales empresas petroleras rusas, Rosneft y Lukoil, a partir del 21 de noviembre. Esto significa que cualquier comprador o transportista de su petróleo enfrenta el riesgo de ser excluido del sistema bancario estadounidense, lo que preocupa a las empresas multinacionales.
Además, el 21 de enero la UE inició la prohibición de combustibles elaborados a partir de crudo ruso, lo que impide que sean refinados en otros lugares antes de ser enviados a Europa. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Ejecutiva de la UE, propuso una prohibición total sobre los servicios de transporte para el petróleo ruso, señalando que las sanciones brindan un apalancamiento necesario para llevar a Rusia a una mesa de negociación.
Presión sobre India para detener importaciones de petróleo ruso
Trump acordó reducir los aranceles del 25% al 18% en febrero, afirmando que el primer ministro indio Narendra Modi se comprometió a detener las importaciones de crudo ruso. Sin embargo, los envíos de petróleo ruso a India han disminuido recientemente, de 2 millones de barriles diarios en octubre a 1.3 millones en diciembre, de acuerdo con datos de la Escuela de Economía de Kiev y la Administración de Información de Energía de EE. UU.
A pesar de esto, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, enfatizó que Rusia monitorea de cerca las declaraciones de India, manteniendo una “asociación estratégica avanzada”.
Petróleo ruso a un descuento significativo
Los compradores exigen descuentos más altos en el petróleo ruso para compensar los riesgos asociados con las sanciones de EE. UU. En diciembre, el descuento amplió a aproximadamente 25 dólares por barril, llevando el crudo Urals de Rusia a caer por debajo de los 38 dólares por barril, mientras que el crudo Brent se encontraba en aproximadamente 62.50 dólares por barril.
“Es un efecto dominó”, afirmó Mark Esposito, analista senior de S&P Global Energy, quien agregó que la dinámica de las sanciones está impactando no solo el flujo de crudo, sino también el de productos refinados.
Crecimiento económico en desaceleración
Aparte de esto, el crecimiento económico de Rusia se ha estancado, ya que el impulso del gasto relacionado con la guerra alcanza sus límites y la escasez de mano de obra limita la expansión empresarial. La tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) solo aumentó un 0.1% en el tercer trimestre.
Las proyecciones para el año oscilan entre el 0.6% y el 0.9%, una caída notable frente al crecimiento de más del 4% reportado en 2023 y 2024.
Respuestas del Kremlin: Aumento de impuestos y endeudamiento
El Kremlin ha aumentado los impuestos y ha recortado su gasto para llenar el vacío dejado por la disminución de los ingresos petroleros. La Duma, el parlamento controlado por el Kremlin, incrementó el impuesto al valor agregado del 20% al 22%, y también se elevaron los aranceles sobre importaciones de automóviles, cigarrillos y alcohol.
El gobierno ha recurrido a un mayor endeudamiento con bancos nacionales y a un fondo soberano que aún posee reservas para cubrir déficits presupuestarios. No obstante, el aumento de impuestos podría afectar aún más el crecimiento económico y el endeudamiento podría agravar la inflación, que se ha reducido al 5.6% gracias a tasas de interés del 16%.
La situación económica de Rusia se presenta como un delicado equilibrio, donde cualquier cambio significativo podría impactar no solo su estrategia militar, sino también su futuro en el escenario global.
