
Gana 18,000 € por quedarse en la cama: Experiencia de un ex-voluntario
L’Institut de médecine et de physiologie spatiales (MEDES) en Toulouse busca nuevos voluntarios para un estudio único que implicará diez días de reposo absoluto y ayuno, simulando las condiciones que podrían enfrentar los astronautas en el espacio. Erwan Coussinoux, un ex-voluntario, relata su experiencia y los desafíos que enfrentó.
El reto del “bedrest”
La investigación en MEDES requiere que los participantes permanezcan en una posición horizontal, conocida como “bedrest”, que simula los efectos de la microgravedad. Esta es la primera vez que se testan los efectos combinados del ayuno y la microgravedad en el cuerpo humano, generando expectativas y preocupaciones entre los voluntarios.
Erwan Coussinoux, quien participó en un estudio similar hace tres años, describe su experiencia: “El ayuno fue difícil, recuerdo un test de 30 horas que no llevé bien”, comenta. A pesar de esta dificultad, decide embarcarse en otra aventura.
Una oportunidad económica atractiva
En 2023, mientras finalizaba sus estudios de management en Toulouse Business School, Erwan encontró un artículo que capturó su atención: “Gana 18,000 euros quedándote acostado”. Esta oferta de MEDES coincidió con su año sabático, permitiéndole inscribirse entre 2,500 candidatos.
Tras varios filtros, que incluyeron pruebas físicas, mentales y entrevistas con psicólogos, Erwan fue seleccionado entre los 12 voluntarios finales, aunque no fue fácil comunicarlo a su familia, quienes no supieron de su encierro de tres meses hasta más tarde.
La rutina en microgravedad
Durante su estancia, Erwan experimentó una rutina estructurada. Cada día comenzaba a las siete de la mañana con un examen físico y un pesaje, seguido de sesionas de ejercicio y comidas restringidas. “Las primeras tres horas del reto fueron las difíciles. Era el instante en el que te das cuenta de que aún te queda un largo camino por recorrer”, recuerda.
A pesar de los desafíos, la rutina ayudó a disipar la ansiedad inicial. Erwan trabajó junto a 14 equipos de científicos que realizaban diversas pruebas, analizando los efectos de la microgravedad en el cerebro, los músculos y la nutrición.
Aislamiento y conexión humana
Uno de los mayores retos para Erwan fue la falta de contacto con sus seres queridos. Aunque pudo conservar su teléfono, no pudo comunicarse directamente con ellos durante su tiempo en el estudio. “El tiempo pasaba más rápido, pero el aislamiento fue duro”, confiesa.
Un impacto duradero
Tres años después de su experiencia, Erwan reconoce que su participación lo ha beneficiado de muchas maneras. No solo ha impartido conferencias con astronautas, sino que también ha trabajado con Airbus. Este capítulo inusual en su vida le ha abierto puertas en su carrera profesional.
El estudio de MEDES no solo ofrece una compensación económica atractiva, sino también una oportunidad única de involucrarse en una investigación de vanguardia que podría avanzar en el entendimiento de cómo el cuerpo humano responde a condiciones extremas. Esta es una invitación a quienes anhelen no solo un desafío personal, sino también la posibilidad de contribuir al futuro de la exploración espacial.



