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Una escuela de ingenieros en Limoges ha visto abusos del congreso menstrual. (Foto de ilustración)
Recientemente, una controversia en torno al uso indebido del congreso menstrual en una escuela de ingenieros en Limoges ha levantado críticas sobre la responsabilidad y el respeto dentro de la comunidad estudiantil. Un grupo de alrededor de 50 estudiantes ha sido señalado por aprovecharse de un nuevo sistema que permitía ausencias por razones menstruales, generando un debate acalorado sobre la ética y la confianza en este tipo de iniciativas.
El congres menstrual y su implementación
Este congreso, introducido en octubre de 2025, buscaba ofrecer a las mujeres hasta diez días de ausencia al año sin la necesidad de presentar un certificado médico, en base a reglas dolorosas. La iniciativa tenía la finalidad de evitar estigmas, especialmente hacia las personas en transición de género, permitiendo que todos los estudiantes, independientemente de su género, pudieran solicitarlo.
Raphaël Jamier, el vicepresidente estudiantil de la universidad, ha comentado que el sistema se basaba en la confianza y en la responsabilidad personal de los alumnos, sin embargo, esta confianza fue rápidamente puesta a prueba por el comportamiento de ciertos estudiantes.
Abusos y sanciones
Después de solo tres meses de implementación, el personal de la escuela notó un uso abusivo del sistema, donde decenas de hombres habían registrado ausencias, alcanzando hasta cien días de inasistencia. Este fenómeno fue reconocido como una “falla en un sistema limitado” y fue objeto de críticas por parte de varios profesores que calificaron la situación de “irrespetuosa” hacia las verdaderas beneficiarias del congreso menstrual.
Una educadora que prefirió mantenerse en el anonimato declaró que la intención inicial del sistema era ser comprensiva con las dificultades de muchas mujeres y evitar que tuvieran que presentar evidencia médica para justificar sus ausencias.
Como respuesta a esta situación, la dirección de la institución envió un comunicado a todos los estudiantes, enfatizando que el congreso menstrual está destinado exclusivamente a “personas menstruantes” y que cualquier intento de fraude podría resultar en sanciones académicas. Se reafirmó que “no se trata de un congreso mensual”.
La situación en el contexto escolar más amplio
A pesar de las controversias, el tema del congreso menstrual ha ganado terreno en varias universidades francesas, en un esfuerzo por no penalizar a las mujeres que sufren de dolor menstrual. El reciente establecimiento de un congreso menstrual a nivel nacional en España también ha influido en algunas localidades francesas a adoptar políticas similares.
Sin embargo, la legalidad y la sostenibilidad de estas iniciativas aún son cuestiones pendientes. Sin una legislación clara, algunas medidas se han objetado ante la justicia administrativa, generando dudas sobre la permanencia de estos beneficios.
De acuerdo a un estudio del Instituto Nacional de Salud y Investigación Médica (Inserm), publicado en octubre de 2023, el 90% de las mujeres encuestadas han reportado experimentar dolor durante su ciclo menstrual, con un 40% calificando esa incomodidad de “moderada a severa”.
La situación en Limoges resalta la necesidad de establecer normas claras y la responsabilidad compartida dentro de las instituciones educativas para asegurar que estos sistemas sean utilizados de manera justa y respetuosa.


