
Un Proyecto de Inclusión en Rocamadour
A Rocamadour, Aurélie y Philippe Lasvaux han puesto en marcha un proyecto que combina lo íntimo y lo colectivo: la creación de un hábitat inclusivo para adultos con discapacidad. Con el apoyo de la asociación Les Trois Frères, están forjando una nueva visión de inclusión en el corazón de su comunidad.
La Historia de Una Familia Comprometida
La familia Lasvaux tiene una profunda conexión con Rocamadour, donde han vivido durante siete generaciones. La casa familiar, que ha sido testigo del paso del tiempo, se transforma ahora en el epícentro de un proyecto humano y solidario. Aurélie, artista plástica y madre de tres hijos, junto a Philippe, un steward de Air France, han decidido emprender este camino: un hábitat inclusivo para su hijo Paulin, quien nació en 2012 con síndrome de Down.
La Realidad del Síndrome de Down
Desde su diagnóstico temprano, Aurélie y Philippe han enfrentado la incertidumbre y los temores que muchos padres sienten. Sin embargo, optaron por la inclusión, asegurando que Paulin tuviera acceso a la escuela y a la comunidad como cualquier otro niño. “Queríamos que él viviera en la sociedad, no al margen”, comenta Aurélie. Este compromiso por mostrar que su hijo también puede aportar algo a la comunidad ha sido esencial en su educación.
Visión del Futuro: Anticipar el Mañana
Cada paso hacia el futuro de Paulin plantea otra pregunta: “¿Qué pasará cuando ya no estemos aquí?” Para Aurélie y Philippe, la planificación es crucial. No quieren que sus otros hijos asuman la responsabilidad de cuidar a Paulin, sino que desean crear un espacio donde él pueda vivir de manera independiente y segura.
Un Hábitat Inclusivo para Todos
La respuesta a esta necesidad llegó en forma de la asociación Les Trois Frères, que busca establecer un lugar de vida en Rocamadour para Paulin y otros cinco adultos con discapacidad. “No queremos un establecimiento médico, sino un hogar cálido y acogedor”, enfatiza Aurélie. La estructura incluirá espacios individuales y zonas comunes donde los residentes puedan compartir experiencias y actividades.
Desafíos Financieros y la Comunidad
La casa ya existe y se han realizado algunas obras, pero quedan importantes trabajos por hacer, incluyendo la adaptación de los áticos para crear más unidades de vivienda. El coste estimado es de 90,000 euros, una carga que la familia no puede afrontar sola. Sin embargo, alrededor de ellos, una docena de miembros de la comunidad se ha comprometido a ayudar en el financiamiento de este ambicioso proyecto.
La Visibilidad como Pilar de Inclusión
El lugar elegido para el hábitat es significativo: “Queríamos que estuviera en el corazón del pueblo. La inclusión también pasa por la visibilidad”, explica Aurélie. Estar en el centro facilita la interacción con los residentes y la participación en la vida comunitaria. Además, la familia imagina momentos de intercambio entre los residentes y los ancianos del pueblo, fomentando una inclusión recíproca.
Un Futuro Esperanzador
Al final, Les Trois Frères no solo defiende la idea de elección y comunidad, sino que también busca mostrar que es posible envejecer de manera diferente cuando se tiene una discapacidad. “Queremos que las personas tengan la opción de quedarse”, concluyen. Con su iniciativa, están trazando un camino hacia un futuro donde la inclusión comienza en el lugar donde uno vive.
Para más información sobre este valioso proyecto y cómo puedes contribuir, visita Les Trois Frères y este enlace para donar.



