
Los tribunales federales desafían la campaña de deportación masiva de Trump
La administración de Trump ha adoptado medidas extremas para arrestar y detener a tantas personas como sea posible durante su campaña de inmigración. Sin embargo, en las últimas semanas, un alud de casos judiciales ha llevado a jueces federales a liberar a cientos de inmigrantes detenidos, lo que pone en riesgo la capacidad del sistema judicial para manejar el volumen creciente de demandas.
La creciente ola de peticiones de habeas corpus
Miles de abogados están presentando solicitudes de habeas corpus, que son documentos judiciales que obligan al gobierno a justificar la detención de una persona. En la mayoría de los casos, los jueces han fallado a favor de los detenidos, ordenando su liberación inmediata o exigiendo audiencias de fianza. Abogados como Jessie Calmes, quien ha presentado al menos 40 de estas peticiones en Atlanta, informan que todas han sido concedidas.
“Muchos de estos individuos han estado aquí más de 10 años y tienen hijos ciudadanos estadounidenses,” comenta Calmes. “Son personas que fueron detenidas camino al trabajo o por una infracción de tráfico”.
Estrés en los tribunales federales
El número creciente de peticiones ha saturado los tribunales federales en varios estados, incluyendo Arizona, Nuevo México y Texas. En estos distritos, el subir de casos ha obligado al Departamento de Justicia a desviar algunos fiscales de sus tareas regulares para manejar los casos de habeas.
Históricamente, los jueces de inmigración han tenido la facultad de otorgar fianza a los inmigrantes que no representan un peligro para la comunidad o un riesgo de fuga. Sin embargo, un cambio en la política de la administración de Trump ha hecho que prácticamente todos los que se encuentran en EE. UU. de manera ilegal estén sujetos a detención obligatoria, limitando así la discrecionalidad de los jueces de inmigración.
Un sistema judicial abrumado
Las decisiones de ciertos jueces federales han comenzado a desafiar la política de detención obligatoria. Jueces en Massachusetts, Rhode Island, Georgia y Nevada han emitido órdenes de liberación inmediata, destacando la creciente frustración del sistema judicial ante esta inundación de casos. La Jueza Wendy Beetlestone, del Distrito Este de Pensilvania, ha señalado que las órdenes de alivio se están presentando “casi todos los días”.
Aunque no todas las peticiones son aprobadas, el eco de las liberaciones ha atraído un gran número de consultas a abogados. David Spitzer, de Boston, ha recibido llamadas de personas detenidas en lugares tan lejanos como Louisiana, preguntando sobre el proceso de habeas corpus.
La lucha legal y horizonte incierto
La pregunta central que enfrenta el sistema judicial es si una persona en el país de manera ilegal puede ser detenida indefinidamente sin una audiencia de fianza. Esta cuestión podría llegar a la Corte Suprema, dado que la interpretación de la administración de Trump difiere drásticamente de las prácticas pasadas.
Mientras tanto, los abogados de defensa han visto un cambio drástico en sus cargas de trabajo. Kara Hartzler, de la Oficina de Defensores Federales de San Diego, ha informado que su carga de trabajo ha pasado de un 95% de casos criminales a un 95% de casos de inmigración.
La realidad de los detenidos
Actualmente, hay aproximadamente 70,000 personas en detención migratoria en EE. UU., un aumento considerable en comparación con los 40,000 antes de que Trump asumiera la presidencia. La administración ha afirmado que está enfocándose en deportar a criminales; sin embargo, más del 70% de los detenidos no tienen antecedentes penales, lo que aumenta sus probabilidades de éxito en una audiencia de fianza.
Con el objetivo de evitar batallas judiciales, el Departamento de Seguridad Nacional ha alentado a los inmigrantes a abandonar el país voluntariamente, ofreciendo incentivos monetarios que varían entre $3,000 y $5,000.
Conclusión
Mientras los tribunales luchan para manejar el creciente número de peticiones de habeas corpus, el futuro del sistema de detención inmigratoria en los Estados Unidos sigue siendo incierto. Con un número significativo de inmigrantes viviendo en el país durante más de una década, la necesidad de un enfoque más humano en el manejo de estos casos se vuelve cada vez más urgente.
