
La gestión de la Maison d’accueil spécialisée Concorde se encuentra nuevamente en tela de juicio tras el fallecimiento de Sarah, una joven de 28 años con discapacidad múltiple. Su familia denuncia graves deficiencias en su atención, lo que ha llevado a presentar una denuncia por homicidio involuntario.
El Caso de Sarah: Una Atención Deficiente
La situación ha salido a la luz después de que Sarah, residente de la Maison d’accueil spécialisée (MAS) Concorde en Saint-Lys (Haute-Garonne), falleciera en la clínica de Occitanie en Muret en marzo. La familia de Sarah ha expresado su indignación por no haber sido informada de su admisión a la clínica. Según Maroua, su hermana, “no recibimos ningún aviso sobre su hospitalización”.
Los problemas comenzaron cuando Sarah comenzó a experimentar dolor de garganta en marzo. Fue ingresada en el hospital por primera vez el 18 de marzo, pero su familia no fue notificada hasta una segunda admisión el 26 de marzo, cuando Maroua tuvo que contactar a la clínica por su cuenta. “La encontré en un estado que casi me hizo pensar que estaba muerta”, recordó Maroua.
Falta de Comunicación y Deficiencias en la Atención
La dirección de la MAS, que supuestamente mantenía contacto regular con la familia, no proporcionó información a los servicios hospitalarios. “La clínica la pensaba huérfana”, informó Maroua, resaltando que su padre y hermanas la visitaban semanalmente.
La familia afirma que Sarah fue llevada al hospital en condiciones “indignas”, sin su ropa y “como un saco de patatas”. El hospital también observó que no se presentó un expediente médico completo en el momento de su admisión. Sarah falleció de un shock séptico el 30 de marzo.
Condiciones de Higiene y Cuidados Inadecuados
La familia considera que este trágico evento es solo la culminación de una atención deficiente. “Existían problemas de higiene; a menudo la encontrábamos cubierta de vómito, con los dientes en mal estado”, afirmaron sus hermanas. De hecho, ellas mismas asumían parte de sus cuidados, como la limpieza de sus uñas y orejas, lo que se convirtió en un ritual semanal.
La familia argumenta que los antecedentes de infecciones requerían una vigilancia especial y que se produjo una sedación excesiva. “Estaba reducida a un estado vegetativo”, criticaron sus hermanas. Tras el fallecimiento, Maroua mencionó que no se recibió ningún apoyo de la MAS, con la directora comunicándose solo una vez para informar que acceder al expediente médico tendría un costo.
Reacción de la Maison d’Accueil Spécialisée
La MAS ha respondido a las acusaciones, calificándolas de “infundadas”. Indicaron que Sarah estaba bajo tutela y que toda la información se había proporcionado a dicha entidad. Según la dirección, “los servicios hospitalarios nunca informaron sobre alguna dificultad en la transmisión de información”. También destacaron que la residente fue transferida de manera adecuada, cumpliendo con las reglas de higiene y atención necesaria.
Otras Acusaciones y Contexto
Este caso ha suscitado otro escándalo relacionado, ya que la familia de otro residente, Mathieu G., ha denunciado situaciones de secuestro y violencia en la misma institución. Las autoridades han empezado a tomar nota de estos casos, ya que se les ha pedido que mantengan informada a la ministra responsable de la autonomía y los derechos de las personas con discapacidad sobre el desarrollo de las investigaciones.
Mientras tanto, la comunidad sigue preocupada por las condiciones de atención en estas instituciones, y la gestión de la MAS Concorde enfrenta un creciente escrutinio.




