El Consejo de Paz: Un nuevo enfoque global
El “Consejo de Paz”, propuesto por Donald Trump, se presenta como una nueva iniciativa destinada a abordar conflictos internacionales. Con una invitación a alrededor de sesenta países, Trump busca crear una organización que aspire a garantizar una paz duradera en diversas regiones del mundo, poniendo en competencia a este nuevo organismo con las Naciones Unidas.
¿Una amenaza para la ONU?
Expertos en relaciones internacionales creen que la ONU, con sus 193 miembros, no está en peligro inmediato de ser superada. Según Maya Ungar, analista del International Crisis Group, la organización “no está fundamentalmente amenazada a menos que la mayoría de los Estados decidan unirse al Consejo de Paz de Trump.”
Países que han aceptado
Entre los países que han aceptado la invitación figuran algunos de los aliados más cercanos de Trump. Estas naciones incluyen:
- Argentina (Javier Milei)
- Israel (Benyamin Netanyahu)
- Hungría (Viktor Orbán)
- Belarús (Alexandre Lukashenko)
- Egipto, Kazakhstan, Uzbekistán, Marruecos, Armenia, Vietnam y Emiratos Árabes Unidos.
Los países que participan tienen la opción de unirse por un mandato renovable de tres años o, como alternativa, pagar un millón de dólares para garantizar un asiento permanente en el Consejo. Esta estrategia financiera podría desanimar a algunas naciones de unirse a la iniciativa.
Los que están indecisos
Varios países se encuentran en una postura cautelosa respecto a su participación. El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha expresado interés en unirse, pero ha dejado claro que no pagará por un asiento. Otros países, como Alemania y el Reino Unido, están buscando coordinarse con sus aliados antes de tomar una decisión final.
China, que ha mantenido una postura reservada, enfatiza su apoyo al sistema internacional basado en la ONU. Por su parte, el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, se muestra escéptico sobre la participación conjunta de Ucrania y Rusia en dicho Consejo.
Los que han dicho no
Francia ha sido el primer país en rechazar abiertamente la invitación. El ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, subrayó que la carta es incompatible con los compromisos internacionales de Francia y su adhesión a la ONU. Esta negativa desencadenó la indignación de Trump, quien prometió aumentar los aranceles sobre los vinos y champanes franceses.
Noruega y Suecia también se han unido al rechazo de Francia, expresando preocupaciones respecto a la nueva organización y su compatibilidad con el marco internacional actual.
Conclusión
Aunque el Consejo de Paz puede ser visto como un esfuerzo por transformar el escenario de la mediación internacional, su éxito dependerá de cuántos países decidan unirse y de la viabilidad de sus propuestas. La creciente polarización y la incertidumbre en torno a la participación de naciones clave podrían definir el futuro de esta ambiciosa iniciativa.



