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Donald Trump, aquí montando a bordo de Air Force One y saliendo de Washington hacia Suiza, desde la base aérea de Andrews, en Maryland, el 20 de enero de 2026.
Retorno inesperado de Air Force One
En un giro inesperado de eventos, el avión presidencial Air Force One que transportaba a Donald Trump tuvo que regresar a la base aérea de Andrews poco después de despegar hacia Davos, Suiza. Esto se debió a un “problema eléctrico menor”, según informó la Casa Blanca.
El avión despegó a las 21:34 (hora local) y, tras un desvío por precaución, aterrizó nuevamente a las 23:07. Testigos a bordo mencionaron que las luces en la cabina se apagaron brevemente, lo que generó cierta preocupación.
Demoras y cambios de avión
Después de resolver el problema, Trump abordó un segundo Air Force One poco después de la medianoche, lo que resultó en un retraso de aproximadamente dos horas respecto al horario inicial. Finalmente, el presidente llegó a Davos con un retraso total de tres horas, aterrizando en suelo suizo alrededor de la 1 PM, hora francesa.
La asistencia de Trump al Foro Económico Mundial tenía como objetivo discutir temas clave, incluido el Groenlandia, con líderes europeos.
Quejas sobre Air Force One
Donald Trump ha expresado en múltiples ocasiones su descontento con el estado actual de Air Force One, que son dos Boeing 747-200B que han estado en uso desde la administración de George H.W. Bush. La necesidad de un reemplazo ha sido un tema recurrente, especialmente ante los retrasos en la entrega de los nuevos Boeing 747-8, que deberían sustituir a los veteranos aviones actuales.
Ante esta situación, Trump ha manifestado su intención de “buscar una alternativa” al fabricante estadounidense, incluyendo una oferta del Qatar para un Boeing 747-8. Sin embargo, este don ha suscitado preocupación tanto en términos de ética como de seguridad, ya que el aparato aún no ha entrado en servicio.
Implicaciones del incidente
La necesidad de un segundo avión para la tripulación presidencial resalta las inseguridades sobre la flota actual. Este incidente en particular puede provocar una mayor presión sobre el gobierno para abordar las cuestiones de mantenimiento y modernización del transporte presidencial.
Con el Foro Económico Mundial como telón de fondo, la imagen de un presidente que enfrenta retrasos en su transporte puede tener repercusiones tanto políticas como diplomáticas.



