La Intensificación de las Frappes Aéreas en la Administración Trump
Desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2025, el número de ataques aéreos realizados por el ejército estadounidense ha aumentado considerablemente. Según datos de la ONG Acled, Trump ha ejecutado 672 frappes aéreas o de drones en solo un año, casi alcanzando el total de 694 ataques de su predecesor Joe Biden durante su mandato completo, que abarcó de 2021 a 2025.
Un Cambio Drástico en la Estrategia Militar
Los recientes bombardeos incluyen ataques aéreos sobre las defensas de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero de 2026, lo que ha llevado a una total de frappes que supera la cantidad registrada durante la presidencia de Biden. Este aumento se ha dado en un contexto donde Trump se autodenomina un “presidente de la paz”, lo que contrasta con su inclinación hacia un uso más agresivo de la fuerza militar.
La Naturaleza de las Frappes
Los datos mostrados por Acled también revelan que las frappes unilaterales han aumentado significativamente bajo la administración Trump, con 587 ataques fuera de coalición, en comparación con 494 durante el mandato de Biden. Esta información plantea cuestionamientos sobre el uso de la fuerza por parte de Estados Unidos y su impacto en las relaciones internacionales.
Focos de Conflicto
La gran mayoría de los ataques —más del 70%— se han concentrado en el Yemen, donde la mayoría de las operaciones están dirigidas contra los rebeldes Houthis. Otros países como Siria, Irak, y Nigeria también han sido escenarios de estas operaciones. Además, desde septiembre, se ha lanzado una campaña de ataques contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacífico.
Consecuencias Humanitarias
Estos ataques han tenido un costo humano alarmante, causando la muerte de más de 1,000 personas, entre las cuales se encuentran numerosos civiles. Clionadh Raleigh, directora general de Acled, ha señalado que el aumento en el uso de la fuerza militar “pone en tela de juicio la noción de que el poder debería estar limitado por normas compartidas de derecho internacional”.
Raleigh enfatiza que la idea de que el presidente pueda actuar guiado únicamente por su “moral personal” marca una peligrosa desviación de las normas legales y de las instituciones internacionales.
Reflexiones Finales
La escalada de frappes bajo la administración Trump abre un debate sobre el papel de Estados Unidos en el escenario global y su compromiso con el derecho internacional. La política exterior de una nación poderosa como EE. UU. tiene repercusiones que van más allá de sus fronteras, afectando a millones de personas y moldeando la dinámica geopolítica mundial.
