
Polémica tras la eliminación de Argelia
La reciente eliminación de Argelia en los cuartos de final de la CAN 2025, tras perder 0-2 ante Nigeria, ha desatado un torbellino de críticas hacia el arbitraje. Los jugadores argelinos, visiblemente frustrados por las decisiones del árbitro senegalés Issa Sy, protestaron enérgicamente, afirmando que fueron perjudicados por la falta de un penalti en un momento clave del partido.
La jugada del penalti que generó discusión
La controversia surgió en el minuto 12, cuando un centro de Farès Chaïbi fue desviado con la mano por el defensor Junior Ajayi dentro del área de penalti. A pesar de las protestas de los jugadores argelinos y de las llamadas de atención de su capitán Riyad Mahrez, quien afirmó que “todo el mundo vio la mano”, el árbitro decidió no sancionar la infracción. Ni el VAR ni los asistentes alertaron a Sy sobre la situación, lo que amplificó las quejas de los Fennecs al final del encuentro.
El contexto del reglamento de mano
Uno de los puntos centrales del debate es si la decisión del árbitro fue correcta según las reglas actuales. En temporadas anteriores, las manos no eran penalizadas si el balón golpeaba primero a otra parte del cuerpo del jugador antes de tocar el brazo. Sin embargo, el reglamento de la International Football Association Board (IFAB) ha dejado de lado esta consideración en las leyes del juego, que ahora se aplican de manera más estricta.
Según el artículo 12.1 del reglamento de la IFAB, se sancionan las faltas de mano si el jugador toca deliberadamente el balón con el brazo. En este caso específico, se argumenta que la mano de Ajayi no fue un movimiento deliberado, ya que intentaba desviar el balón con la pierna.
La interpretación de la posición de Ajayi
A pesar de que algunos sostienen que la mano de Ajayi no fue intencionada, el reglamento también contempla casos en los que un jugador puede ser sancionado por “aumentar de manera artificial la superficie de su cuerpo”. Esto se refiere a situaciones en las que la posición de los brazos o manos no es justificable por los movimientos naturales del cuerpo.
La interpretación de esta normativa plantea que en la jugada en cuestión, la posición del brazo de Ajayi podría considerarse como un aumento de su superficie, lo que podría haber llevado al árbitro a sancionarlo. Aunque finalmente no se tomó esa decisión, el hecho de que haya conversaciones en torno a esta posible infracción refleja la ambigüedad de las normas actuales y la percepción de justicia en el deporte.
Conclusiones: ¿Se debió sancionar el penalti?
La controversia del penalti no solo ha dejado a los jugadores argelinos insatisfechos, sino que también ha abierto un debate más amplio sobre la efectividad del uso del VAR y la claridad de las reglas de arbitraje. La combinación de la presión sobre los árbitros y la interpretación de las leyes del juego podría haber influido en el resultado del partido.
Si bien la actuación de Argelia fue criticada por su falta de control durante el juego, el aspecto arbitral no puede ser ignorado y representa una parte integral de la narrativa en este apasionante deporte. La pregunta queda abierta: ¿hubiera cambiado el curso del partido de haberse otorgado el penalti a Argelia? Solo el tiempo lo dirá, pero el eco de esta controversia perdurará en los recuerdos de los aficionados argelinos.


