Cómo salvar a Estados Unidos del autoritarismo
La realidad del autoritarismo global
En el mundo actual, parece que la democracia está en retroceso. Según el índice de Variedades de Democracia de la Universidad de Gotemburgo, solo 29 países son considerados plenamente democráticos, mientras que 45 han retrocedido hacia regímenes autoritarios. De hecho, aproximadamente el 70% de la población mundial vive bajo gobiernos autocráticos. Esto plantea un reto alarmante para la estabilidad y libertad a nivel global.
Estados Unidos y su posición en el escenario internacional
En este contexto, el papel de Estados Unidos ha comenzado a cambiar. La administración actual ha mostrado una falta de interés por valorar las credenciales democráticas de otros gobiernos. Indicaciones como las instrucciones del Secretario de Estado, Marco Rubio, para que los diplomáticos eviten comentar sobre la “justicia o integridad” de las elecciones en el extranjero, reflejan una peligrosa desatención hacia valores fundamentales que antes fueron pilares de la política exterior estadounidense.
La disilusión pública como caldo de cultivo para el autoritarismo
El descontento popular con las élites tradicionales ha alimentado el surgimiento de líderes autoritarios. En Europa, el ascenso de nacionalistas de derecha se ha visto impulsado por la frustración frente a problemas económicos y la inmigración masiva. Esto indica que la democracia necesita ser defendida activamente, ya que muchos votantes han comenzado a perder la fe en su eficacia.
La cuestión del avance autoritario
El historiador Stephen Kotkin sugiere que los líderes autoritarios son más vulnerables de lo que parecen, argumentando que la represión es el enemigo del progreso económico y tecnológico. Sin embargo, la falta de acción contundente por parte de las democracias occidentales ha permitido que estas autocracias prosperen. Estados Unidos, a pesar de su potencial, enfrenta el peligro de deslizarse hacia un régimen autoritario si no se actúa para fortalecer sus instituciones.
La esperanza en la renovación democrática
A pesar de los desafíos, hay espacio para la esperanza. Kotkin cree que el éxito de Estados Unidos radica en su economía de mercado abierta, que no comparte las características represivas de otras autocracias. Sin embargo, esto requiere un compromiso renovado con la justicia y la transparencia en el sistema legal, y también la ruptura del monopolio de las grandes empresas tecnológicas que están comenzando a dominar la narrativa pública.
Un llamado a la acción
Para proteger la democracia en Estados Unidos, se necesita un “trustbuster” presidencial que esté dispuesto a desmantelar los monopolios tecnológicos. Además, la justicia debe ser liberada de la corrupción y el partidismo. Durante la última década, los fallos de las cortes en países como Venezuela apoyaron ciegamente el régimen de Hugo Chávez; esto podría ser una advertencia sobre el futuro si no se toman medidas.
La responsabilidad mundial
Los gobiernos occidentales, incluidos Estados Unidos y sus aliados, tienen la responsabilidad de demostrar que la democracia es el sistema menos malo. Deben convencer a sus ciudadanos de que la lucha por los valores cívicos sigue siendo relevante en 2026. De no hacerlo, el riesgo de caer en la trampa del autoritarismo se incrementa cada día más.
La defensa activa de la democracia, la justicia y los derechos humanos es fundamental. Estados Unidos, como líder en el ámbito democrático, debe restaurar su rol como ejemplo y bastión de libertad y justicia para el resto del mundo.


