La situación en Irán está marcada por un descontento creciente entre la población. Hace seis días, estallaron protestas en varias ciudades, impulsadas principalmente por la crisis económica que ha llevado la inflación a superar el 50%. Esta situación, agravada por la subida del dólar y el colapso de la moneda nacional, el rial, ha llevado al descontento a las calles, en un país severamente restringido por sanciones internacionales.
Origen del Movimiento de Protesta
Las protestas comenzaron en los barrios comerciales de Teherán, donde los comerciantes sufren las consecuencias del colapso monetario. Jonathan Piron, especialista en Irán, explica que estos comerciantes dependen en gran medida de las importaciones, y la devaluación de la moneda les está causando estragos económicos. En poco tiempo, el movimiento se extendió a al menos 20 ciudades de Irán, principalmente en el oeste del país, aunque no ha tenido un gran eco en Teherán.
Inicialmente, fueron las clases medias y bajas las que salieron a protestar debido al impacto directo de la crisis económica. Sin embargo, estudiantes y otros sectores de la población se han unido a las manifestaciones, cambiando las demandas de un enfoque exclusivamente económico hacia un espectro más amplio que incluye cuestiones sociales y políticas.
Las consigas han tornado de simples reclamos económicos a críticas abiertas al régimen, lo que indica una creciente frustración hacia la administración actual.
Recientemente, se han reportado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad que han dejado al menos seis muertos en el oeste del país, un signo de que las tensiones están aumentando.
¿Cuánto apoyo tienen las Manifestaciones?
A pesar de la indignación, las manifestaciones no se comparan con las grandes movilizaciones de finales de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini. En lugar de 300,000 personas, como ocurrió en el pasado, ahora los grupos que protestan rondan entre 300 y 2,000 participantes. Esto se debe, en parte, a que muchos ciudadanos no creen que el movimiento logre cambios significativos o temen represalias.
Las divisiones dentro de la sociedad iraní son marcadas, y aunque hay múltiples corrientes de protesta, no existe una plataforma unificada ni un líder claro que pueda consolidar las demandas de manera efectiva.
La Reacción del Gobierno iraní
Desde el inicio de las protestas, el gobierno ha intentado suavizar las protestas al reconocer las “demandas legítimas” relacionadas con las dificultades económicas. No obstante, la justicia ha advertido sobre la desestabilización y la participación en protestas ilegales, amenazando con represalias severas.
Se han reportado detenciones de personas acusadas de “alterar el orden público”, especialmente en Teherán, lo que sugiere que el gobierno está preparado para responder con fuerza a las crecientes tensiones.
Intervención de Donald Trump
Recientemente, Donald Trump ha comunicado que Estados Unidos está “preparado” para intervenir si hay pérdidas significativas entre los manifestantes. Aunque esto puede ser un intento de influir en la situación, los oficiales iraníes han advertido que cualquier intervención será recibida con una respuesta contundente.
Los comentarios de Trump han sido interpretados como comunicaciones políticas típicas de su estilo, pero los efectos prácticos de tales declaraciones son inciertos. Algunos expertos consideran que Trump tiene limitadas opciones para ejercer presión directamente sobre el régimen iraní, más allá de estas declaraciones sonoras.
