La Última Reina de París: Jacqueline de Ribes
La condesa Jacqueline de Ribes, reconocida como la «última reina de París», falleció el pasado martes a la edad de 96 años. Su muerte fue confirmada por su equipo a la AFP, que se pronunció en nombre de su familia. Este icónico símbolo de la moda y la elegancia en París, destacada también en Estados Unidos, nos deja un legado imborrable que ha marcado la historia de la alta costura.
Un Legado de Elegancia
Jacqueline de Ribes falleció en Suiza, según información proporcionada por su asistente, Stéphanie Mouly. A lo largo de su carrera, la condesa se convirtió en una figura central de la jet-set internacional, fusionando la filantropía con su pasión por la moda. En 2015, el Museo Metropolitano de Nueva York le rindió homenaje con una exposición que incluía cerca de 60 conjuntos de alta costura, algunos de los cuales databan de 1962, mostrando el amplio rango y la evolución de su trabajo.
Un Estilo Reconocido y Condecorado
La fama de Jacqueline de Ribes comenzó en 1956, cuando fue incluida en la lista de las mujeres mejor vestidas del mundo. Su elegancia la llevó a ser reconocida en 1962 al entrar en el «Hall of Fame» de la moda, consolidándose como un ícono y musa para fotógrafos de renombre. Estas accolades son un testimonio de su habilidad innata para combinar creatividad y estilo.
Los Inicios de una Carrera Brillante
Nacida como Jacqueline de La Bonninière de Beaumont el 14 de julio de 1929, esta aristócrata mostró desde temprana edad su amor por la moda. A los 19 años, se casó con el vizconde, luego conde, Édouard de Ribes, lo que la llevó a convertirse en una figura central de la aristocracia parisina.
Un Camino Diversificado en la Moda
En 1962, Jacqueline se aventuró en varios campos, incluyendo el periodismo, el teatro y la televisión. Finalmente, bajo la influencia del diseñador Yves Saint Laurent, quien la alentó en sus esfuerzos, decidió fundar su propia casa de moda. Su primera colección fue aclamada por la crítica internacional, rápidamente abriendo las puertas del mercado estadounidense.
Un Cierre de Ciclo
La casa de moda de Jacqueline de Ribes operó hasta 1995, cuando decidió retirarse por motivos de salud. Sin embargo, su legado continúa vivo. En 2019, la subasta de su colección personal en Sotheby’s alcanzó la cifra impresionante de 22,8 millones de euros. Entre las obras subastadas, el Louvre y el Palacio de Versalles realizaron compras destacadas, asegurando que su historia y su contribución al mundo del arte y la moda sean preservadas para las generaciones futuras.
Jacqueline de Ribes no solo fue una creadora excepcional, sino también una fuente de inspiración que supo capturar la esencia de la elegancia parisina. Su legado perdurará tanto en la alta costura como en los corazones de aquellos que admiraron su estilo inigualable.
