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Donald Trump en su club de Mar-a-Lago, Palm Beach, diciembre 2025.
Defensa de Trump en el Wall Street Journal
En una reciente entrevista con el Wall Street Journal, Donald Trump abordó las preocupaciones sobre su salud, especialmente relacionadas con los hematomas visibles en su mano derecha. El expresidente atribuyó estos moretones a la dosis diaria de aspirina que toma, la cual es más alta de lo recomendado por sus médicos.
La justificación del uso de aspirina
Trump, que tiene 79 años, se defendió diciendo: “Ellos (los médicos) preferirían que tomara una dosis más baja. Yo llevo años tomando una más alta, y eso causa hematomas”. Detalló que toma 325 miligramos de aspirina al día, cuando la dosis comúnmente recomendada es de 81 miligramos, según la Mayo Clinic.
Hematomas y maquillaje
El exmandatario es frecuentemente visto con el dorso de su mano derecha maquillado o vendado para cubrir estos hematomas, que la Casa Blanca justifica por su rutina de apretón de manos y su medicación. Trump comentó: “Tengo un maquillaje fácil de aplicar, toma diez segundos”.
Frente a las críticas sobre su estado físico
A pesar de las críticas sobre su salud, Trump se mostró firme al afirmar que no se ha quedado dormido durante eventos públicos, a pesar de algunas imágenes que sugieren lo contrario. “Cierro los ojos. Me relajo mucho”, explicó, mostrando su frustración por el escrutinio constante de su bienestar.
Resultados médicos y exámenes de salud
Trump también hizo aclaraciones sobre su salud cardiovascular, afirmando que se sometió a un escáner y no a una resonancia magnética en octubre. Su médico, Sean Barbabella, confirmó que el examen no mostró anormalidades y fue realizado para descartar problemas cardíacos.
Evaluaciones cognitivas y comparaciones políticas
Durante su campaña presidencial, Trump criticó a su rival Joe Biden, sugiriendo que estaba senil. No obstante, asegura que ha destacado en sus evaluaciones cognitivas. Además, mencionó haber usado brevemente medias de compresión tras ser diagnosticado con insuficiencia venosa crónica, pero decidió no continuar usándolas porque “no le gustaban”.
Conclusión
Donald Trump se enfrenta a un doble desafío: defender su salud pública y mantener su imagen en medio de críticas constantes. Su gran edad y las irregularidades en su apariencia se convierten en un tema sensible, tanto para sus seguidores como para sus detractores. La forma en que maneje estos asuntos será clave para su futuro político.





