
La soledad de los mayores en Francia es un problema significativo, un sentimiento que se agudiza durante las festividades de fin de año. En Revel, un grupo de voluntarios se une a los servicios municipales con el objetivo de alegrar la Navidad de las personas aisladas.
Según un estudio publicado en 2025 por la asociación de los Pequeños Hermanos de los Pobres, “750,000 personas mayores de 60 años están en situación de muerte social” en Francia. Esta dura realidad afecta el día a día de estos individuos, especialmente en la época navideña.
Iniciativas Solidarias en Revel
Cada año, los voluntarios de la asociación se movilizan en toda Francia a través de varias acciones solidarias. En 2024, se distribuyeron 4,474 paquetes navideños y 13,500 seniors disfrutaron de actividades festivas.
En Revel, se estableció una oficina local en enero de 2024, tras identificar un “gran necesidad”. Esta sucursal ha ido creciendo, gracias a una colaboración prolongada con el Centro Comunal de Acción Social (CCAS) de Revel.
Colaboración entre Voluntarios y el CCAS
De manera similar al año anterior, los equipos del CCAS y la asociación unieron fuerzas para distribuir los paquetes navideños a los residentes aislados de Revel. “Es un momento en el que se producen valiosos encuentros”, señala Léa Volle, coordinadora de desarrollo social para el este de Haute-Garonne en los Pequeños Hermanos de los Pobres. Esta iniciativa también permite identificar a las personas mayores que podrían beneficiarse de sus servicios.
Durante el año, los voluntarios ofrecen visitas a domicilio, excursiones grupales y actividades ocasionales. En Navidad, redoblan esfuerzos con el CCAS para brindar un ambiente festivo. “Sabemos que es un período difícil. A veces, se recuerda a la familia que hemos perdido o que no tenemos”, confirma Volle.
Actividades Especiales para las Fiestas
El 18 de diciembre, se organizó un goûter de Navidad en el CCAS. El 22 de diciembre, las ramas de Chaurian y Revéloise se reunieron en Peyrens para una comida navideña en un restaurante, con actividades planeadas y la participación de aproximadamente treinta personas.
Un Círculo Virtuoso
“Es un círculo virtuoso”, observa Léa Volle. “Cuando las personas se sienten valoradas y saben que importan, pueden ayudar a su vez”. Hasta la fecha en 2024, solo 4 personas estaban en el programa, mientras que hoy son 13 para 16 voluntarios.
“Acompañamos según las preferencias y necesidades, y lo hacemos a largo plazo”, añade Volle. “Es una verdadera victoria cuando las personas logran formar una red gracias a la asociación y nos dicen que ya no nos necesitan”. Sin embargo, la asistencia no tiene límite de tiempo.
Iniciativas como esta son esenciales para combatir la soledad y el aislamiento de nuestros mayores, convirtiendo la Navidad en un momento de conexión y alegría.




