Plus jeune, plus tech, plus opaque: ¿Qué son los « tokuryu » que eclipsan a los yakuzas?
El atractivo del crimen moderno
En el mundo del crimen organizado japonés, la tradicional mafia yakuza ha visto cómo su atractivo disminuye entre las nuevas generaciones. Takanori Kuzuoka, un joven de 28 años, decidió no seguir el camino de los yakuzas, famosos por sus tatuajes y código de honor. En su lugar, se unió a los «tokuryu», una organización delictiva más joven y adaptable, que opera principalmente a través de redes sociales.
La visión de Takanori Kuzuoka
En una correspondencia desde su celda, Kuzuoka ofreció una mirada inquietante dentro del mundo de los tokuryu, un ambiente donde la violencia y la estafa son pan de cada día. A través de sus acciones, se ha hecho evidente que este nuevo enfoque delictivo tiene mucho en común con las tendencias de la Generación Z y los Millennials, quienes buscan la flexibilidad y evitan el estricto código de los yakuzas.
Declive de la yakuza
Uno de los problemas que enfrenta la yakuza es su imagen. Un miembro alto de una facción yakuza reconoce que «los jóvenes están perdiendo el interés en nosotros». Proveniendo de un pasado glorioso, la mafia japonesa ha visto cómo su imperio se reduce debido a leyes anti-mafia cada vez más estrictas. La estructura rígida que les define no atrae a aquellos que prefieren modelos de negocio más flexibles.
Tokuryu: Un nuevo enfoque delictivo
A diferencia de los yakuzas, los tokuryu operan de manera más descentralizada y menos visible. Kuzuoka explica que, en su recorrido criminal, trabajó en varios roles dentro de la organización, haciendo conexiones anónimas que le permitieron reclutar para trabajos ilegales en el oscuro mundo de la delincuencia.
Recrutamiento y tácticas
Los miembros de los tokuryu suelen atraer a jóvenes vulnerables a través de anuncios engañosos para trabajos bien remunerados. Esto incluye a personas de diversos orígenes, desde adictos a los juegos hasta aquellos que buscan una vida mejor, pero que terminan atrapados en actividades delictivas.
El costo de la delincuencia organizada
La estafa y el fraude, el núcleo de las actividades de los tokuryu, han costado a la sociedad japonesa alrededor de 72,2 mil millones de yenes (unos 400 millones de euros) en solo seis meses. Esta cifra ha superado récords anteriores, lo que ha llevado a las autoridades a tomar medidas drásticas.
En la mira de la policía
La lucha contra los tokuryu se ha convertido en la máxima prioridad para la policía de Tokio, que ha constituido una unidad especial para desmantelar estas redes delictivas. La naturaleza líquida de los tokuryu dificulta que se puedan rastrear a los líderes durante las detenciones, lo que les otorga una ventaja sobre las fuerzas del orden.
La especialización en el crimen
Una de las especialidades de los tokuryu es la estafa «Soy yo», en la que los delincuentes se hacen pasar por familiares de personas mayores para robarles dinero. Además, se caracterizan por su habilidad para disfrazarse como figuras de autoridad (policías, banqueros) para manipular y despojar a sus víctimas.
El caso de Takanori Kuzuoka
Kuzuoka terminaría en prisión por un robo violento que llevó a cabo en 2022. Armado con tijeras, dirigió a un grupo en un asalto que implicaba la amenaza directa a una madre y sus hijos para obtener una considerable suma de dinero. Este caso subraya la gravedad y complejidad de las operaciones de los tokuryu.
Conclusión: ¿El futuro del crimen en Japón?
Los tokuryu representan un cambio significativo en el paisaje del crimen organizado en Japón, mostrando que las nuevas generaciones buscan alternativas más flexibles al tradicional estilo yakuza. Al hostigar a los vulnerables y aprovechar las tecnologías modernas, estos grupos están redefiniendo lo que significa ser parte del mundo del crimen en el Japón contemporáneo. La pregunta persiste: ¿qué significa esto para el futuro de la seguridad y la ley en el país?

