
Los jugadores del Castres Olímpico, junto a los voluntarios de la asociación Hôpital Sourire, han traído un soplo de aire fresco y buena energía a los pacientes del hospital de Castres en este mes de diciembre.
Un encuentro que toca el corazón
Hay momentos en los que el rugby deja de ser solo un deporte y se convierte en un acto de generosidad. Eso fue precisamente lo que ocurrió en el Hospital del País de Autan, cuando una delegación del Castres Olímpico reemplazó sus camisetas de juego por trajes navideños. Este evento fue organizado junto a la reconocida asociación Hôpital Sourire, cuyo objetivo principal es “llevar sonrisas al corazón del hospital”, tal como destacó Jean-Michel Régis, responsable de la sede Castres-Mazamet.
Una misión con impacto
La delegación que se presentó para alegrar a los pequeños estaba compuesta por cinco jugadores del CO, bien conocidos por el público: Baptiste Delaporte, Nicolas Corato, Paul Jedrasiak, Adam Vargas y Teddy Durand, acompañados por un preparador físico.
Su misión fue clara: ofrecer regalos y, sobre todo, sonrisas. “Distribuyeron gorros, balones y juguetes donados por la asociación junto a nuestro Santa Claus”, comparte Jean-Michel Régis. Este acto de generosidad recorrió los servicios más sensibles del hospital.
Recorriendo el hospital con amor
Desde pediatría hasta urgencias, pasando por maternidad, neonatología e incluso la sala de recuperación, ningún sector fue olvidado. La imagen de estos atletas, comúnmente concentrados en el juego, acercándose con tanta ternura a un recién nacido o intercambiando unas palabras amistosas con un niño hospitalizado, se convirtió en un momento profundamente conmovedor tanto para el personal como para las familias.
Rugby, música y risas
Más allá de la entrega de regalos, la presencia de los jugadores de rugby generó una atmósfera especial que rompió la rutina hospitalaria. Los testimonios de la jornada resaltan la “gran empatía por parte de los jugadores”, una cualidad que, evidentemente, no se limita solo al campo de juego.
La fiesta también incluyó un espectáculo musical adaptado a los más pequeños: el Nounous Dingues Show, diseñado especialmente para entretener a los niños en pediatría.
Unidos por una causa común
Esta movilización demuestra una vez más el fuerte vínculo que existe entre el club castrais y su comunidad. Asimismo, subraya el compromiso inquebrantable del equipo médico del Hospital del País de Autan y de los voluntarios de Hôpital Sourire. La asociación logró su propósito: convertir esta jornada en un encantador paréntesis, un ensayo transformado de solidaridad y humanidad.
En esta época festiva, el espíritu de equipo del CO junto a la generosidad de los voluntarios ha ayudado a aligerar un poco la vida cotidiana de los pacientes. Una bonita lección de vida que recuerda que el mayor trofeo es, sin duda, la sonrisa de un niño.
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