
La situación actual en la ganadería francesa
Al final de 2025, el sector ganadero en Francia se enfrenta a un desafío sin precedentes debido a la confluencia de diversas epizootias. La influenza aviar altamente patógena (IAHP), la fiebre catarrhal ovina (FCO), la rápida aparición de la dermatose nodulaire contagieuse (DNC) en bovinos y la siempre presente amenaza de la peste porcina africana (PPA) están afectando a miles de granjas, lo que genera una atmósfera de incertidumbre y preocupación entre los agricultores.
Dermatose nodulaire contagieuse: el principal temor
La DNC, detectada por primera vez el 29 de junio en Savoie, ha desencadenado alarmas en varios departamentos. Esta enfermedad viral, transmitida por insectos, causa fiebre y lesiones cutáneas en los animales, lo que puede conducir a pérdidas significativas en la producción y, en casos graves, incluso a la muerte. A partir del 4 de diciembre, se habían reportado 108 focos de infección en siete departamentos, afectando a 73 explotaciones. Para contener el brote, se han implementado zonas de protección y vigilancia con severas restricciones en los movimientos de animales.
Estrategias de control: abattage y vacunación
Ante la emergencia, el gobierno ha optado por una estrategia de sacrificio total de los rebaños afectados. Hasta la fecha, aproximadamente 3,000 bovinos han sido sacrificados, lo que representa el 0.02% del ganado nacional. Esta acción es complementada con una campaña de vacunación masiva, financiada completamente por el Estado, que busca asegurar que al menos el 75% de los bovinos esté inmunizado. Esta combinación de estrategias es crucial para reducir las restricciones y retomar la normalidad en las zonas afectadas.
Descontento entre los ganaderos
A pesar de los esfuerzos del gobierno, la respuesta ha generado un creciente descontento entre los ganaderos. La Confédération paysanne ha calificado las medidas como “autoritaristas e injustas”, especialmente tras el controvertido sacrificio de 83 vacas vacunadas. Exigen un cambio en las políticas, pidiendo que solo se abatan animales que presenten síntomas claros y que se priorice una aceleración en la vacunación.
La influenza aviar bajo control?
Paralelamente, el sector avícola está lidiando con una nueva ola de influenza aviar. Desde el 22 de octubre, el riesgo de IAHP se ha elevado a “alto” en todo el territorio. Se han implementado medidas de bioseguridad más estrictas y restricciones en el movimiento de aves. A finales de noviembre, más de 60 granjas avícolas ya se habían visto afectadas, con un enfoque particular en los patos y pavos, dejando a los especialistas preocupados por el posible contagio desde aves migratorias.
Vacunación y seguridad sanitaria
Desde 2023, se exige la vacunación de los establecimientos que crían más de 250 patos. A pesar de que no se han reportado casos en humanos, el riesgo para el público en general se considera “bajo”. Sin embargo, los trabajadores del sector tienen un riesgo “bajo a moderado” según las autoridades sanitarias.
Desafíos en la salud ovina y porcina
La fiebre catarrhal ovina sigue presente, con tres serotipos diferentes circulando. Desde junio, se han registrado casi 7,000 focos de infección. Simultáneamente, la peste porcina africana sigue representando una amenaza para la industria porcina, aunque Francia actualmente permanece libre de la enfermedad, sus vecinos europeos están enfrentando brotes cercanos a sus fronteras.
Implicaciones socioeconómicas
Las repercusiones de estas epizootias no son solo sanitarias; también impactan profundamente en el tejido social y económico de las comunidades agrícolas. La simultaneidad de estas crisis ha intensificado la sensación de estar en una “crisis permanente”, lo que contribuye a la creciente contestación contra las medidas adoptadas por el gobierno, especialmente aquellas que afectan a animales ya vacunados.
En conclusión, la ganadería francesa atraviesa un momento crítico, y es esencial que todos los actores involucrados trabajen juntos para gestionar esta crisis de manera adecuada y efectiva.


