
Los daños en Chernobyl: Ataque de dron y sus implicaciones
El 14 de febrero de 2025, un ataque de un dron ruso provocó daños severos en la New Safe Confinement (NSC) en el sitio nuclear de Chernobyl, según informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA). Este ataque ha elevado las preocupaciones sobre la seguridad nuclear en medio del conflicto en curso entre Rusia y Ucrania, que comenzó en 2022.
Mientras que Ucrania acusó a Moscú de ser responsable del ataque, el Kremlin ha negado cualquier implicación. A pesar de la brecha causada por el impacto, la AIEA ha confirmado que los niveles de radiación dentro y fuera del sitio permanecen estables y normales.
Detalles del ataque del dron de febrero
El dron, un Shahed-136 dotado de un misil de alta explosividad, impactó la estructura del NSC sobre el reactor 4 destruido de Chernobyl en las primeras horas de la mañana. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, calificó el acto como “una amenaza terrorista para el mundo entero”. Videos del incidente muestran el impacto del dron, que provocó un incendio.
La AIEA ha notado que, aunque las capas protectoras del NSC fueron comprometidas, no hubo daños en los componentes estructurales ni en los sistemas de monitoreo. Este dispositivo, construido para prevenir la liberación de polvo radiactivo durante al menos 100 años, ahora enfrenta un desafío crítico.
Reparaciones y costos
Rafael Grossi, director general de la AIEA, informó que la agencia mantendrá vigilancia continua en el sitio para apoyar los esfuerzos de restauración. Las reparaciones temporales están programadas para 2026, mientras que se anticipa que las soluciones permanentes serán financiadas en parte por gobiernos occidentales. Se estima que los costos de reparación superarán los millones de euros, complicando aún más la situación en la zona de exclusión militarmente restringida de Chernobyl.
Riesgos de radiación y estado actual
Las evaluaciones posteriores al ataque no han mostrado un aumento en los niveles de radiación. La AIEA ha reportado estabilidad en los niveles de radiación, tanto inmediatamente después del incidente como en evaluaciones recientes. Sin embargo, la incapacidad del NSC para confinar adecuadamente material radiactivo podría permitir la dispersión de estos materiales durante condiciones climáticas extremas o disturbios adicionales.
Este incidente es un recordatorio de los riesgos históricos, ya que en 1986 se registraron niveles de radiación de hasta 300 sieverts por hora cerca del núcleo del reactor, cifras alarmantes en comparación con los niveles actuales monitoreados en la zona.
Las amenazas continúan
El ataque se suma a una serie de preocupaciones sobre las acciones militares rusas en la región. Durante la invasión en 2022, las tropas rusas ya habían perturbado el suelo contaminado al cavar trincheras. Recientes cortes de energía, resultantes de ataques a infraestructura cercana, han puesto en peligro los sistemas de enfriamiento de las plantas nucleares en Ucrania, incluida la de Zaporizhzhia, la más grande de Europa.
Moscú continúa rechazando acusaciones de que sus fuerzas están atacando sitios nucleares, mientras que la AIEA advierte sobre el riesgo global de llevar a cabo combates cerca de reactores nucleares. La estructura dañada del NSC complica la desinfección a largo plazo en una zona actualmente cerrada al turismo y militarmente fortificada.
Preguntas frecuentes
¿Qué causó el daño en Chernobyl?
Un dron Shahed-136, con un misil de alta explosividad, perforó las capas externas del NSC el 14 de febrero de 2025, causando un incendio pero sin comprometer la integridad estructural.
¿Los niveles de radiación son peligrosos ahora?
No, la AIEA confirma que los niveles siguen siendo normales dentro y fuera del sitio, sin detectar liberaciones a pesar del fallo de contención.
¿Por qué Chernobyl sigue siendo vulnerable?
La actividad militar en la zona de exclusión, las perturbaciones previas del suelo y los repetidos ataques a la infraestructura aumentan los riesgos para la envejecida estructura del NSC.
Este último ataque destaca la necesidad de cautela continuo en el manejo de las instalaciones nucleares y la importancia de una vigilancia internacional constante para prevenir futuros incidentes.


