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La colère de Muriel Robin sur la hausse del número de feminicidios, « una vergüenza »
Los alarmantes números de feminicidios en Francia
“No soy muy optimista en cuanto a la condición de las mujeres”. Así se expresó Muriel Robin al referirse a los recientes y preocupantes datos sobre feminicidios en Francia. En un entrevista con BFMTV el 25 de noviembre, fecha que coincide con el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la actriz y comediante mostró su indignación.
Cifras que avergüenzan
Según un reciente informe del colectivo “Nosotras Todas”, en 2024, 107 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas en Francia. Sin embargo, en 2025, con el año aún en curso, esta cifra se dispara a 153, lo que representa un incremento del 11% en solo un año.
La voz de la indignación
Muriel Robin, reconocida por su papel en la historia de Jacqueline Sauvage, una mujer condenada y luego indultada por asesinar a su esposo abusivo, enfatiza que la situación de las mujeres y la atención que reciben es inadecuada. “Las autoridades no están haciendo lo suficiente, ya que los números están ahí”, sostiene.
La cruda realidad de la violencia de género
Para ilustrar la gravedad de la situación, Robin comparte una poderosa metáfora: “Imaginen 120 mujeres alineadas contra una pared, mientras 120 hombres armados están frente a ellas. A la cuenta de tres, todos disparan y las 120 mujeres caen muertas”. Según la artista, esto ilustra lo que ocurre en el país: “Es un evento que se repite cada tres días”.
Comparativa con España y la necesidad de acción
La comediante también menciona a España, un país considerado un referente en la lucha contra la violencia hacia las mujeres. “Con una inversión de mil millones de euros, los números han disminuido a la mitad”, dice, con referencia a un descenso del 35% en el número de feminicidios en 20 años.
Una lucha que debe continuar
Robin expresa su frustración y un sentido de vergüenza por la situación de las mujeres en su país: “Vivo muy mal esta realidad. Tengo un poco de vergüenza”. Con un llamado a la esperanza, concluye: “Es necesario tener fe y creer. Todo esto ocurre demasiado despacio. Las mujeres siguen muriendo”.




