El Descubrimiento de una Joya Oculta: «L’enfant et ses jouets» de Renoir
La historia del arte sigue sorprendiendo con hallazgos inesperados, y la reciente venta de «L’enfant et ses jouets» es un claro ejemplo. Este «chef-d’œuvre inconnu» de Auguste Renoir se vendió por 1,8 millones de euros en una subasta el pasado martes en el Hôtel Drouot de París, marcando un momento significativo en el mundo del arte.
Una Obra Que Nunca Había Visto la Luz
A pesar de la vasta producción de Renoir, muchas de sus obras no son totalmente conocidas. «L’enfant et ses jouets», pintada poco antes de 1910, representa a su hijo Jean Renoir, quien más tarde se convertiría en un destacado cineasta, junto a su nodriza Gabrielle Renard. Según el experto en arte Pascal Perrin, el cuadro encapsula todo lo que se espera de Renoir: intimidad y una representación sincera de la familia.
El Regalo a Jeanne Baudot
Esta fascinante obra, titulada formalmente «L’enfant et ses jouets – Gabrielle et le fils de l’artiste, Jean», presenta una escena tierna. El joven Jean está sentado en las rodillas de su nodriza, disfrutando de un momento mágico mientras juega con figuritas de personajes y animales. La pintura había permanecido en manos de la familia de Jeanne Baudot, una amiga cercana y alumna única de Renoir, hasta su muerte en 1957.
Jeanne, quien también fue la madrina de Jean Renoir, legó la obra a Jean Griot, su asistente y un reconocido resistente en la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, la pintura fue mantenida en su familia hasta recientemente, manteniendo viva la conexión con su creador.
Una Excepción en el Mercado del Arte
La pintura, con una estimación que oscilaba entre 1 y 1,5 millones de euros, finalmente se vendió por 1,8 millones a un comprador internacional. Perrin destaca el «estado excepcional» de la obra, que nunca había sido restaurada. Este nivel de conservación resalta la maestría de Renoir, capturando momentos de la vida familiar en sus obras.
Un Ejemplo de la Maestría de Renoir
El comisionado de la venta, Christophe Joron-Derem, subraya que esta obra fue «un chef-d’œuvre inconnu» para muchos especialistas y entusiastas del arte hasta ahora. Se estima que Renoir creó tres versiones de esta escena; las otras dos están en la National Gallery of Art de Washington y en el Museo de l’Orangerie en París.
Renoir (1841-1919) realizó numerosos retratos de sus hijos, siendo Gabrielle Renard su modelo preferido durante más de 20 años, representada en casi 200 obras. Esto revela no solo su talento como pintor, sino también su profundo afecto por su familia, una temática recurrente en su obra.
Reflexiones Finales
La venta de «L’enfant et ses jouets» no solo es un hito para el mercado del arte, sino que también invita a la reflexión sobre la importancia de la historia familiar y el legado artístico. Cada pincelada de Renoir en esta obra resuena con el amor, la intimidad y la relación que compartió con su familia, dejando una marca indeleble en la historia del arte. Sin duda, descubrir y reconocer tales obras es esencial para comprender la evolución de la expresión artística a lo largo del tiempo.
