
La desaceleración del retail en EE.UU. y sus implicaciones
Una señal de advertencia: ventas minoristas a la baja en septiembre
Las ventas minoristas en Estados Unidos mostraron un crecimiento de solo 0.2% en septiembre, muy por debajo del 0.4% esperado por los economistas. Este disminución ha levantado banderas rojas sobre el estado de las finanzas de los hogares, el enfriamiento del mercado laboral y la inflación impulsada por los precios de la energía. Este cambio refleja que los consumidores están empezando a sentir el impacto de los precios más altos, incluidos los vinculados a los aranceles que aumentan el costo de bienes cotidianos.
La tasa de desempleo ha alcanzado un máximo de cuatro años con un 4.4%, lo que hace que los compradores se vuelvan más selectivos. Los economistas señalan que esta desaceleración de las ventas minoristas en EE.UU. no es un simple bache, sino una tendencia real.
Los detalles detrás de la caída en las ventas
La subida en las ventas de septiembre se debió en parte a un aumento en los precios de la gasolina, con un incremento del 2.0% en los recibos de las estaciones de servicio, que refleja inflación de precios y no un crecimiento en la demanda. Otros sectores como las ventas de automóviles cayeron un 0.3%, mientras que las tiendas de ropa y electrónica también registraron descensos del 0.7% y 0.5%, respectivamente. Las ventas en línea también cayeron 0.7%, lo que sugiere un recorte claro en el gasto en bienes no esenciales.
Diferencias en el gasto según el nivel de ingresos
No todo se debilitó, ya que algunas categorías como las ventas de muebles aumentaron un 0.6% y los materiales de construcción un 0.2%. Los restaurantes y bares vieron un incremento del 0.7%, lo que indica que los hogares de mayores ingresos todavía están dispuestos a gastar en salidas. Este comportamiento subraya la economía en forma de K, donde los consumidores más adinerados siguen avanzando mientras que los de menores recursos enfrentan dificultades.
La inflación y sus consecuencias
La inflación ha mostrado señales de fortalecimiento. El Índice de Precios al Productor (IPP) subió 0.3%, impulsado mayormente por un aumento del 3.5% en bienes energéticos, que representó casi dos tercios del incremento en los precios de bienes. Aunque la inflación anual se mantuvo estable en 2.7%, se prevé que los efectos de los aranceles se reflejen en los precios de consumidor más adelante.
A nivel consumidor, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 0.3% en septiembre, mientras que se pronostica que el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE) básico, que es preferido por la Reserva Federal, crecerá 0.2%, manteniendo la inflación anual en 2.9%.
¿Se espera un crecimiento sólido en el tercer trimestre?
A pesar de la desaceleración en las ventas minoristas, la economía estadounidense parece estar sobre la pista de un crecimiento fuerte en el tercer trimestre, con estimaciones del 4.2% para el PIB. Sin embargo, se advierte sobre los riesgos emergentes, como la volatilidad del mercado de valores que podría afectar el poder adquisitivo de los hogares de altos ingresos, quienes son responsables de la mayor parte del gasto discrecional.
En resumen, aunque el gasto no ha colapsado, los datos muestran que los consumidores en EE.UU., que tradicionalmente han sido el motor del crecimiento, están perdiendo impulso a medida que se acerca el 2025. La economía se encuentra en una encrucijada, y es vital monitorear estas tendencias para anticipar futuros movimientos del mercado.


