
XOSE BOUZAS / Hans Lucas via AFP
Sébastien Lecornu et Amélie de Montchalin fotografiados a la Asamblea el 31 de octubre de 2025
• El gobierno enfrenta dificultades para aprobar un presupuesto y considera una ley especial como el año pasado.
• Esta ley evita un caos presupuestario, pero tiene un alto costo financiero y perpetúa los déficits.
• No resuelve la crisis política y puede perjudicar la imagen de Francia.
Un Paracaídas Conceptual
El gobierno francés comienza a considerar la posibilidad de una ley especial para evitar un caos presupuestario antes de finalizar el año, tras el rechazo del Proyecto de Ley de Finanzas (PLF) en la Asamblea. La situación política se complica a medida que las promesas de la derecha y del centro de “limpiar” los textos en el Senado crean incertidumbre sobre un acuerdo viable.
Esta ley especial, implementada el año anterior tras la censura de Michel Barnier, permite al gobierno recaudar impuestos y tasas existentes para financiar los servicios públicos, un punto que Éric Coquerel, presidente de la Comisión de Finanzas, considera como el escenario “más probable”. Sin embargo, el ministro de Cuentas Públicas, Sébastien Lecornu, y su equipo se muestran reacios a esta solución, que Amélie de Montchalin califica de “paracaídas de último recurso”.
Consecuencias Financieras de la Ley Especial
A pesar de que Bruno Retailleau, líder de Los Republicanos, prefiere esta opción a un presupuesto que vierta demasiado hacia la izquierda, el costo de adoptar una ley especial es un factor desalentador. Según Montchalin, la ley anterior causó pérdidas millonarias para Francia, y los cálculos apuntan a que el costo podría ascender a 11 mil millones de euros en 2026. Esto se debe a una reducción en las recaudaciones y a la falta de implementación de medidas de ahorro.
Además, esta ley podría posponer los objetivos de reducir el déficit por debajo del 5%, lo cual significa “sin ahorros, sin inversiones”, advirtiendo sobre un debilitamiento económico interno.
Impacto Político y Geopolítico
Desde una perspectiva política, la ley especial no facilita la situación del gobierno, ya que no frena la reforma de pensiones ni permite ajustar el impuesto sobre la renta a la inflación. François Hollande señala que la aprobación de esta ley podría comprometer la capacidad de defensa de Francia, dado que gastos previstos quedarían fuera del presupuesto.
Aun siendo una solución temporal, la ley especial no evita futuros debates presupuestarios para 2026, reflejando la incapacidad del gobierno de llegar a un consenso. La falta de un acuerdo podría reforzar la perspectiva de tener que recurrir a mecanismos como el artículo 49-3 o a órdenes, lo que podría llevar a más censuras.
Conclusión
La implementación de una ley especial parece ser un “paracaídas” que, aunque evita el caos inmediato, no ofrece una solución sostenible a los problemas económicos y políticos de Francia. El gobierno se encuentra en una encrucijada, enfrentándose a la presión de encontrar un camino claro hacia un presupuesto viable sin agravar su situación política y económica a largo plazo.


