
Los colegios del Lot-et-Garonne y su compromiso con la alimentación orgánica
El departamento de Lot-et-Garonne ha hecho historia al alcanzar un avance significativo en sus prácticas alimentarias. Todos los colegios de la región han obtenido el prestigioso label Établissement bio engagé, lo que significa que al menos el 22% de sus compras alimenticias provienen de productos orgánicos. Este logro no solo resalta un compromiso con la salud de los estudiantes, sino que también se alinea con un impulso más amplio hacia la sostenibilidad.
Un hito en la educación alimentaria
El pasado 19 de noviembre, en una ceremonia celebrada en el Hôtel du Département, se entregaron diplomas a siete colegios que se unieron a esta destacada lista en 2025. Según Annie Messina, vicepresidenta del Consejo departamental y responsable del programa “Du 47 dans nos assiettes”, este resultado eleva a Lot-et-Garonne al primer puesto en Nueva Aquitania en cuanto a la proporción de colegios bio comprometidos. Este impacto se ha consolidado en solo tres años de dedicación.
La importancia de un compromiso colectivo
El éxito de esta iniciativa nutricional se debe en gran medida a la participación activa de las cocinas escolares y de la comunidad educativa. Se han llevado a cabo programas de sensibilización para impulsar el consumo de productos saludables y de temporada entre los estudiantes. Además, los colegios han tenido la oportunidad de acercarse a los agricultores locales, lo que no solo fomenta el consumo de productos regionales, sino que también fortalece la economía local. Messina destaca que la iniciativa no solo mejora la calidad de los alimentos, sino que también ha logrado reducir considerablemente el desperdicio alimentario.
Un clima escolar favorable gracias a la alimentación
Los beneficios de este cambio en la alimentación no solo se limitan a la salud física; también tienen un impacto notable en el ambiente escolar. Por ejemplo, varios colegios han alcanzado un nivel de compromiso donde entre el 35% y el 60% de los alimentos servidos son orgánicos. Las experiencias, como las del colegio Paul-Dangla en Agen, reflejan el sentimiento general: el director Pierre-Yves Portejoie afirma que una buena nutrición contribuye a un mejor clima escolar. Los alumnos ahora saben que se les ofrece comida de calidad, un aspecto del que el personal educativo se siente orgulloso.
Una mirada hacia el futuro
La industria de la agricultura orgánica, aunque ha enfrentado incertidumbres, está mostrando señales de recuperación. Esta certificación para los colegios no solo apoya a la transición ecológica, sino que también ofrece un impulso renovado a la producción y el consumo de alimentos orgánicos en la región. La labellización de los colegios en Lot-et-Garonne es un paso decisivo hacia un futuro más saludable y sostenible.
Conclusión
El paso de Lot-et-Garonne hacia la alimentación orgánica en sus colegios es un ejemplo inspirador de cómo las iniciativas locales pueden tener un impacto positivo en el bienestar de las comunidades. Con un enfoque en la salud, la sostenibilidad y la economía regional, estos colegios están marcando un camino claro hacia un futuro más responsable y consciente en la alimentación.



