La Colère de los Empleados de Madeleines Colibri
Las pancartas en el rond-point de Pons son claras: “¡Sus beneficios, nuestras migajas. ¡Basta ya!” Este martes, los trabajadores de la Maison Colibri se manifestaron para expresar su descontento ante el cierre inminente de su fábrica. La historia de estas icónicas madeleines, que han deleitado a generaciones desde 1896, llega a un punto crítico.
Cierre Anunciado y Desconfianza
A mediados de octubre, Paticeo, una filial del grupo Roullier, anunció su plan de cerrar la planta para finales de 2026 y presentar un Plan de Salvaguarda de Empleo (PSE) que afectaría a 68 empleados. Alrededor de la Maison Colibri, se encuentran también muchos trabajadores temporales, quienes han contribuido a mantener la producción de estas famosas galletas y calendarios de Adviento.
Los trabajadores se sienten “traicionados”. “Pasamos nuestras noches, fines de semana y días festivos aquí. Y ahora, a aguantar un año así, no dormimos”, comparte Stéphanie, de 50 años. La frustración es palpable y se une a un sentimiento de desolación.
El Agrandamiento en Loire-Atlantique
El panorama se complica aún más al considerar el crecimiento de un nuevo sitio en Derval, Loire-Atlantique. Habiendo comenzado con seis líneas de producción, solo queda una operativa en Pons. Roullier adquirió la planta en 2011, y aunque ha invertido en nuevas máquinas, los únicos avances tangibles parecen estar relacionados con su portafolio de productos.
“En 2020, sacrificamos nuestro 13º mes para ayudar a la empresa. Y así es como nos agradecen”, relata Stéphanie. La mayoría no ve el cierre como simple falta de interés, sino como un preámbulo a una posible deslocalización.
Desequilibrio en la Producción
Julien, un trabajador de 30 años, apresa el sentimiento colectivo con la frase: “Nos han traicionado”. La planta, que alguna vez producía para grandes marcas y mercados especiales, ahora enfrenta la realidad de que solo las madeleines sobreviven, y con un producto que, aunque exclusivo, es más costoso de producir.
Paticeo, por su parte, asegura comprender las inquietudes de sus empleados y ha prometido buscar un comprador para el sitio. Sin embargo, los obreros cuestionan la sinceridad de tales promesas y desconfían de la viabilidad de un potencial rescate.
El Futuro de Maison Colibri
El futuro de la marca Maison Colibri se presenta incierto, y aunque los empleados rechazan inicialmente hacer huelga, no descartan esa opción. “Esperamos aún dialogar y negociar”, enfatizan Julien y Stéphanie.
A medida que el horizonte se oscurece para estos trabajadores, su lucha refleja una problemática más amplia en el ámbito laboral en Francia, donde el sacrificio de ofertas de empleo y condiciones laborales se vuelve cada vez más común frente a decisiones empresariales difíciles. La situación en la Maison Colibri no es solo un relato de madeleines; es un recordatorio del valor del trabajo y de la importancia de protegerlo en un entorno cambiante.
