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Según una investigación de 2005, un niño puede contraer hasta diez resfriados al año antes de cumplir dos años.
Los Desafíos de la Temporada Otoñal
El regreso a la escuela a menudo coincide con el inicio de la temporada de enfermedades infantiles. En septiembre, los niños que han estado sanos durante el verano regresan a casa con el típico “resfriado” que rápidamente se transforma en una serie de malestares que pueden extenderse hasta la primavera.
Enfermedades Comunes
El otoño trae consigo un aumento en casos de rinofaringitis, anginas, otitis, gastroenteritis y bronquiolitis. Además, las enfermedades infantiles clásicas como la varicela y el síndrome mano-pie-boca también son comunes en la escuela o la guardería.
Estas enfermedades no solo afectan la salud de los pequeños, sino que también generan una gran preocupación en los padres, quienes deben buscar soluciones de cuidado y programar citas médicas. Marion, madre de dos niños, relata que desde el inicio del año escolar, ha lidiado con una serie de enfermedades en sus hijos. “Durante el otoño, a menudo contamos las semanas en que no están enfermos”, explica.
Frecuencia de Enfermedades en Niños Pequeños
La situación es similar para otros padres. Lucas menciona que octubre fue especialmente complicado porque sus gemelos contrajeron gastroenteritis en la guardería. “Incluso si uno se enferma primero, el otro siempre termina por contagiarse”, señala. Es común que los niños menores de cinco años experimenten hasta seis infecciones virales y tres gastroenteritis al año.
Organización y Gestión del Tiempo
La enfermedad de un niño transforma el día a día de los padres en una complicada operación logística. Con un niño en casa, frecuentemente se vuelve difícil trabajar. Los padres pueden acceder a licencias por enfermedad infantil, que en el sector privado suelen ser de tres a cinco días, dependiendo de la edad del niño. Sin embargo, muchos consideran que esto es insuficiente.
Lucas, por ejemplo, ha utilizado todos sus días de licencia y se ve obligado a recurrir a la ayuda de sus padres. Para quienes no tienen familiares cercanos, la única opción es agotar sus días de vacaciones. Esto plantea un dilema adicional, ya que también deben conservar estos días para cuando las guarderías están cerradas.
Impacto en la Vida Laboral
El trabajo de muchos padres se ve afectado por la frecuencia con que sus hijos se enferman. Marion, que trabaja por cuenta propia, menciona que tiene que compensar el tiempo perdido por las noches. “Es agotador y afecta mi salud mental”, dice. Este estrés puede transformarse en culpabilidad, debido a la presión por cumplir con las responsabilidades laborales mientras se cuida de un niño enfermo.
Abogando por Mejoras en los Derechos Laborales
Los padres coinciden en la necesidad de reformar y ampliar las licencias por enfermedad infantil. “Dos o tres días anuales no son suficientes”, sostiene Marion, quien subraya que los padres en situaciones de precariedad deben enfrentar aún más dificultades en esta situación.
A pesar de los desafíos, algunos mantienen la esperanza de que, con el tiempo, sus hijos desarrollarán un sistema inmunológico más fuerte y podrán enfrentar mejor estas temporadas de epidemias.
*Los nombres han sido modificados para proteger la identidad de los entrevistados.



