
La reforma de **las pensiones** en Francia ha sido un tema crucial y controvertido que ha centrado la atención en la política del país. A las 21h40 del pasado viernes, la **comisión de Asuntos Sociales** de la Asamblea Nacional votó a favor de la **suspensión** de la reforma de las pensiones, lo que ha generado un gran debate tanto en los medios de comunicación como entre los ciudadanos. Esta decisión se implementa tras una propuesta del **Primer Ministro**, Sébastien Lecornu, como parte de un esfuerzo por alcanzar un **compromiso** con los socialistas sobre los textos presupuestarios para el año 2026.
El resultado del voto fue de 22 a favor y 12 en contra. La **suspensión** fue apoyada principalmente por el Partido Socialista y el **Reagrupamiento Nacional**, mientras que los diputados de Francia Insumisa, así como de Los Republicanos y **Horizontes**, expresaron su oposición. El resto de los parlamentarios, en su mayoría miembros de **Ensemble pour la République (EPR)** y de **Ecología**, decidieron abstenerse de votar.
El artículo 45 bis, que fue inserido en el presupuesto de la **Seguridad Social**, proponía la suspensión de la reforma impulsada por Borne en 2023. Esto significa que, desde el día de hoy y hasta el 1 de enero de 2028, la edad **legal** para retirarse se mantiene en 62 años y 9 meses, afectando principalmente a quienes nacieron en 1964.
Pocas horas antes de la votación clave, la misma comisión había cancelado el artículo 44, que proponía **congelar** las pensiones de retiro y las principales prestaciones sociales para el año 2026. Este fue un momento decisivo que sacó a la comisión de su inercia habitual.
Mientras en el hemiciclo se discutía acaloradamente sobre la **justicia fiscal**, la atmósfera en la comisión era sorprendentemente tranquila hasta que se introdujo el artículo 44. Un diputado socialista expresó su indignación: “Pasamos de un hemiciclo donde **rechazamos** **impuestos** a los ultra-ricos a este lugar donde **despojamos** a los jubilados”. La ecologista Sandrine Rousseau añadió que este gobierno no temía involucrarse con los más vulnerables mientras se escudaba en argumentos sobre la equidad fiscal.
Una unanimidad inesperada en la comisión
En este entorno, compuesto por más de 70 diputados, rara vez se había presenciado tal **unanimidad** en la crítica hacia lo que se llama “año blanco”. La aparición del Primer Ministro, Sébastien Lecornu, en las pantallas que retransmiten los debates, logró calmar un poco las tensiones. A las 18h28, se solicitó una nueva **suspensión** para escuchar al ejecutivo, lo que propició un breve respiro de seis minutos.
Los costos de la suspensión
El gobierno había anticipado que el año blanco podría proporcionar hasta 3.5 miles de millones de euros para el 2026, donde 2.7 miles de millones provendrían únicamente del **congelamiento** de las pensiones. En contraste, la **suspensión** de la reforma de pensiones se estima que costará 400 millones de euros este año, además de 1.8 miles de millones para 2026.
Surge entonces la pregunta: ¿cómo lograr un equilibrio **financiero** en este contexto? Una opción propuesta es aumentar la contribución social general (CSG) sobre el capital, que podría generar al menos 2.7 miles de millones de euros. Sin embargo, para que la reforma Borne sea realmente suspendida, aún será necesario que el **PLFSS 2026**, que se debatirá en el hemiciclo la próxima semana, sea finalmente aprobado. La respuesta a esta incertidumbre podría llegar a finales de año, ya que el Primer Ministro ha anunciado la **renuncia** al año blanco.
