El **incidente** ocurrido en un edificio de la residencia Zonneweelde en Genk, Bélgica, ha dejado una profunda impresión en **Alfons Goyens**, un hombre de 83 años, y su hija **Meghan**, de 14 años. Este hecho, que tuvo lugar a mediados de octubre, comenzó como un día ordinario cuando ambos decidieron tomar el ascensor hacia su apartamento en el **20º piso**. Sin embargo, lo que parecía ser una rutina se convirtió en una **pesadilla** aterradora.
Después de ingresar al ascensor, que también transportaba a dos personas más, la **cabineta** comenzó su trayecto normal, pero cuando llegaron al **20º piso**, las puertas se abrieron, y en un giro inesperado, el ascensor se lanzó en **caída libre**, recorriendo diez plantas en pocos segundos. “**Creímos que iba a ser el final**”, relató Alfons a los medios. Este momento crítico fue capturado en una entrevista con el medio neerlandés GVA, donde compartió la intensidad del miedo que sintieron.
Afortunadamente, aunque el impacto fue severo, todos quedaron **ilestos**. Sin embargo, el shock fue abrumador. Los atrapados en el ascensor tuvieron que esperar **50 minutos** para ser rescatados por un técnico, lo que aumentó su angustia. Alfons expresó su preocupación: “**Mi hija está traumatizada y yo no puedo dormir**”.
«Siempre me decían que exageraba»
En conversación con Het Laatste Nieuws, Alfons comentó que trabajó para una empresa de ascensores antes de su jubilación y siempre había alertado sobre fallas en el sistema. “**Me decían que exageraba**. Pero cuando ocurrió, el técnico me informó que ya se habían detectado problemas con los frenos esa misma mañana. ¿Por qué no se desactivó el ascensor en ese momento?” cuestionó.
El **administrador** del edificio confirmó el incidente como resultado de un **defecto técnico**. Aunque el ascensor ha sido reparado y es utilizado nuevamente, el daño emocional persiste en los afectados. Alfons y Meghan no son los únicos que han vivido situaciones similares, ya que hay un creciente número de quejas sobre la **seguridad** de los ascensores en todo el país.
El **SPF Economía**, un órgano federal en Bélgica, ha anunciado el inicio de una **investigación interna** sobre el suceso, subrayando que incidentes como este son poco comunes. Los ascensores, según los protocolos, son examinados al menos **dos veces al año**. A pesar de estas garantías, la experiencia de Alfons le ha llevado a planear acciones legales contra el fabricante por **negligencia**, buscando justicia no solo para él y su hija, sino por la seguridad de otros.
A pesar de lo ocurrido, Alfons sigue utilizando el ascensor diariamente, dado que su condición física le impide optar por las escaleras en su edad. Sin embargo, Meghan ha tomado una decisión diferente y evita el ascensor, a pesar de la dificultad de subir al **20º piso**. “**El escalera es demasiado agotador con mi mochila y me haría levantar mucho más temprano**, pero no me siento segura”, expresó la joven, revelando un miedo que, sin duda, ha marcado sus rutinas diarias.

