La reciente noticia ha tenido el impacto de una pequeña explosión: un **cambio en la normativa** restringirá las posibilidades de **descubierto bancario** a partir de 2026, según informó este lunes la **Banque de France** al medio especializado **MoneyVox**. Rápidamente, esta “nueva regulación” se transformó en una “prohibición” en las palabras de algunos actores públicos, desatando pasiones a lo largo del país.
“¡Alerte! A partir de noviembre de 2026, estar en descubierto será **prohibido** en Francia!”, reaccionó el grupo **La France Insoumise** en la Asamblea Nacional este miércoles. Aunque la presidenta del grupo, **Mathilde Panot**, anunció el depósito inmediato de una propuesta de ley para abrogar esta prohibición, en la práctica los descubiertos bancarios no serán completamente **eliminados**.
Un estudio del comparador de bancos **Panorabanques** revela que el 45% de los franceses se encontraron en descubierto al menos una vez en 2024, con un **monto promedio** de 223 euros. Este contexto arrojó luz sobre un tema sensible y relevante en la economía cotidiana de muchos ciudadanos.
¿Qué prevé la nueva regulación?
Una **directiva europea** de 2023, que entrará en vigor el 20 de noviembre de 2026, complicará las **reglas de autorización** para obtener un descubierto bancario. El objetivo principal de este texto es considerar estos descubiertos como una **forma de crédito a consumo**. Por lo tanto, se exige a los bancos ser más **transparentes** acerca del funcionamiento y los costos que representan estos descubiertos.
Hoy en día, cuando se permite un descubierto con un monto fijado por el banco, se pagan **agios** (intereses debitorios, comisiones, etc.) cuyo detalle no siempre es claro. Si se supera el límite o no hay autorización, se incurre en una **comisión de intervención** que puede oscilar entre 8 euros (con un máximo de 80 euros mensuales) y un monto fijo por cada intervención. En promedio, el costo es de 20 euros para un **préstamo**, 30 euros para un cheque menor a 50 euros y 50 euros para cantidades mayores.
A partir de noviembre de 2026, estos agios se transformarán en **Tasa de Interés Efectivo Global** (TAEG), que representa el costo total de un crédito tomando en cuenta todos los gastos. Esta transformación busca brindar una **mayor información** a los consumidores, aunque a su vez complicará la **negociación** de los techos y dificultará la obtención de autorizaciones.
¿Cómo funcionará esto?
“Hasta ahora, estas autorizaciones eran casi automáticas para quienes las solicitaban, pero en el futuro se llevará a cabo un **análisis de solvencia** para cada cliente, así como una información detallada sobre las sanciones y sus modalidades”, explica **Marie Rialland**, directora adjunta de Moneyvox. Así, las instituciones examinarán ingresos, gastos y créditos existentes antes de decidir sobre las autorizaciones.
Para aquellos que excedan los 200 euros, se consultará, además, el **fichero de incidentes** de reembolso de créditos a particulares (FICP). Si hay muchos incidentes, la probabilidad de obtener el visto bueno del banco se reducirá drásticamente.
¿Ya tengo un crédito, puedo obtener esta autorización?
Sí, la entidad bancaria analizará cada caso de manera individual. La intención de estas nuevas normas es evitar situaciones de **sobreendeudamiento**. Sin embargo, cuanto más créditos activos tenga una persona, más difícil será obtener autorización, ya que esto afecta directamente el **resto de la vida económica** usable por el cliente.
¿Todos los cuentas estarán afectadas?
Aparentemente, no. Solamente las cuentas abiertas tras la fecha de implementación de la nueva normativa estarán sujetas a las nuevas reglas. Todas las autorizaciones concedidas previamente permanecerán vigentes hasta que se cierre la cuenta. Es probable que las solicitudes aumenten considerablemente antes de la **fecha de vencimiento**.
¿Todas las entidades aplicarán el mismo TAEG?
No. Habrá un componente legal que establece un **techo máximo** (tasa de usura) que las instituciones no pueden superar. En 2025, este límite es aproximadamente del 19% para un descubierto de 3.000 euros. Sin embargo, en otras tarifas, como costos de **tramitación**, podrán diferir.
“Es similar a lo que sucede con los créditos hipotecarios; no todos los bancos ofrecen las mismas tasas”, enfatiza **Olivier Lendrevie**, fundador de **Moneysmart**. “Las entidades también tendrán variaciones en las tarifas, dependiendo de su política comercial. Pero si se niega una autorización de descubierto, nada impide al cliente intentar conseguirla en otra institución”.
¿Es una buena noticia para los consumidores?
No todos están convencidos con esta nueva norma, ya que algunos advierten sobre posibles **efectos adversos**. “En un intento de proteger al consumidor, podríamos hacer su vida más complicada. Si el banco se niega a la autorización, puede acabar pagando un alto precio por cualquier falta de pago”, advierte Marie Rialland.
Además, un sondeo realizado por Moneyvox en agosto reveló que un **25%** de los encuestados estaban en descubierto cada mes, y un **31%** al menos una vez al año. Las opiniones de los expertos sugieren que este cambio podría hacer que las instituciones adopten estrategias cada vez más restrictivas.
El escepticismo también se hace presente en las opiniones de Olivier Lendrevie: “Esto se convertirá en una **carga operativa** para los bancos, que podrían trasladarlo a los costos bancarios. La regulación carece de sentido, ya que los bancos ya son suficientemente cuidadosos para prevenir abusos”.
¿Qué opinan las entidades bancarias?
Las instituciones no están satisfechas con la nueva regulación. “La **directiva de Crédito al Consumo** impone exigencias adicionales para los descubiertos, que podrían resultar en cambios operativos innecesarios, ya que la regulación en Francia ya era **protectora** para los consumidores”, manifestaron desde la **Federación Bancaria Francesa**.
La federación levantó la voz sobre el futuro incierto. “Las **consecuencias operativas** para los clientes están bajo análisis”, afirmaron.
