
En el **Lot**, muchas mujeres optan por **amamantar** a pesar de los juicios y obstáculos que enfrentan. Entre los **beneficios** médicos y la falta de apoyo, este gesto natural sigue sin estar suficientemente valorado.
“La lactancia materna es la **continuidad de la gestación**”, sonríe **Sylvie**, una joven madre del Lot. Ella acaba de terminar de **amamantar** a su cuarto hijo y ya está esperando al quinto, a quien también planea darle el pecho. Este es un **decisión** personal, pero ampliamente respaldada por la comunidad médica.
La doctora **Nathalie Leret**, jefa del servicio de pediatría en el **hospital de Cahors**, describe los numerosos beneficios de la lactancia. “Para la madre, es **protectora** contra el cáncer de mama, disminuye los riesgos de **obesidad** y enfermedades cardiovasculares, y mejora la salud psicológica al fortalecer la **autoestima**. Para los bebés, no es solo el primer **vacuna**, sino que mejora el **microbiota** y reduce el riesgo de infecciones ORL y digestivas. Esto es aún más crucial en los casos de **prematurez**, donde se observa un mejor desarrollo cognitivo”, explica. La lactancia materna también ayuda a reducir el riesgo de **muerte súbita** del lactante y fortalece el vínculo entre madre e hijo. “Definitivamente crea un lazo. Pero eso no excluye al padre: hay muchas formas en que pueden fortalecer su vínculo, como cambiar pañales o dar baños”, añade. Sin embargo, Sylvie recuerda que su primer hijo no ganaba suficiente peso, lo que la llevó a usar biberones. “Para los siguientes, preferí escucharme a mí misma”, concluye.
“Algunas mujeres me dicen: he fracasado en mi lactancia”
Desafortunadamente, no siempre es posible amamantar. Esta es también la experiencia de una mujer de Cahors que dio a luz en 2014. “Quería amamantar ya que es un **alimento natural**, pero no funcionaba. Mi hija no podía hacerlo porque ponía la lengua en la parte superior del paladar. En el hospital intentamos durante varios días, pero no hubo éxito. Al final, tuve que recurrir a los biberones. **Preferiría haber amamantado**”, relata. Un sentimiento de **fracaso** que la doctora Leret reconoce que es común: “Algunas mujeres me dicen: he fracasado en mi lactancia. Les respondo que no, y trabajamos juntas para superarlo. Es difícil para ellas, ya que existe una presión social considerable.”
Aparte de los aspectos médicos, la percepción social es un gran obstáculo para la lactancia materna. “Lo práctico es que puedo alimentar a mi hijo donde sea, todo está listo para usar. Pero, lamentablemente, aún hay quienes hacen comentarios. A veces, uso una **toalla** para cubrirme. Una vez, en un bar, me pidieron que fuera al baño”, narra Sylvie. La cuestión de continuar la lactancia en el ámbito laboral tampoco es fácil. Según la ley, las empresas con más de 200 empleados deben tener una sala de lactancia. Sin embargo, **no estoy segura** de que eso se cumpla en todos lados; a veces las mujeres tienen que esconderse en sus coches. Y en el espacio público, no siempre reciben un recibimiento positivo”, lamenta la doctora Leret. Ella atribuye esto en parte a la **erotización** de los senos en nuestra sociedad.
La pediatra hace un análisis: “En Francia, no estamos haciendo un buen trabajo”, admite. Según la 6ª **encuesta perinatal nacional** del Inserm publicada en 2021, que involucró a más de 13,000 mujeres, el 56.3% amamantó exclusivamente a su hijo en el hospital, un leve aumento respecto al 54.6% en 2016. Sin embargo, solo el 34% continuó amamantando más allá de dos meses. “Se recomienda mantener la lactancia al menos hasta los seis meses”, recalcó la doctora. Sylvie, por su parte, amamantó a sus últimos hijos hasta los tres años: “Esas son tétinas de **confort**. Finalmente, ellos mismos dejan de hacerlo”. Este punto revela una paradoja: “Existen presiones para amamantar durante el embarazo, pero también se critica a las mujeres que lo hacen por mucho tiempo”. La doctora Leret concluye: “Hay una falta de **políticas** de salud pública en Francia que apoyen la lactancia materna. Los profesionales de la salud no están suficientemente capacitados”. Según el mismo estudio, solo el 30% de las mujeres afirman haber recibido apoyo profesional relacionado con la lactancia tras salir de la maternidad.
La lactancia materna es una práctica con múltiples beneficios tanto para madres como para bebés. No obstante, la presión social y la falta de apoyo son barreras significativas que deben ser abordadas. Es esencial fomentar una cultura donde el apoyo a las madres lactantes esté presente en todos los ámbitos, para que puedan vivir este proceso natural sin dificultades ni prejuicios.




