Las alertas meteorológicas advertían de un inminente desastre mientras el huracán **Melissa** se acercaba a **Jamaica** con una violencia sin precedentes. Este fenómeno natural, que ya había cobrado la vida de al menos siete personas en el Caribe, era temido no solo por su intensidad, **categoría 5** en la escala de Saffir-Simpson, sino también por su **baja velocidad de desplazamiento**, aproximadamente 6 km/h. Esto significaba que el huracán permanecería más tiempo sobre las áreas afectadas, aumentando el riesgo de devastación, como detalló el meteorólogo Guillaume Séchet.
A medida que el ciclón tocaba las costas de Nueva Esperanza, en Jamaica, los primeros informes de **daños** y **desastres** comenzaban a surgir rápidamente. Las redes sociales se llenaban de imágenes impactantes: **inundaciones**, **techos volados** y **árboles arrancados** de raíz, a pesar de las interrupciones en el suministro de **electricidad** e **Internet**. Los habitantes de **Kingston**, a más de 120 kilómetros de distancia, también comenzaban a sentir el impacto, con vientos que agitaron los cocoteros y sacudieron las líneas eléctricas, como relató Damion, un biólogo de la capital.
Inundaciones y desplazamiento de fauna
Las **autoridades** en Jamaica reportaban serios **daños** en infraestructuras públicas, hospitales y refugios, con muchas casas completamente **inundadas**. Matthew Samuda, Ministro del Agua, el Medio Ambiente y el Cambio Climático, advirtió sobre las potentes lluvias que generaron torrentes de barro en zonas como **Santa Cruz**. En un giro inesperado, la **autoridad regional de salud** emitió una alerta sobre el posible desplazamiento de **cocodrilos** debido a las inundaciones.
Los vientos de **increíble magnitud** acompañaron a las lluvias, registrando ráfagas de hasta 113 m/s (aproximadamente 407 km/h) en el ojo del huracán, según un avión de la NOAA. Andy Hazelton, quien estaba a bordo, expresó su incredulidad y preocupación por los posibles daños que podían ser comparables a los causados por una **tornado**.
Una situación peligrosa y amenazante
Usain Bolt, el célebre atleta jamaiquino, no se quedó al margen de la crisis. En la tarde del martes, instaba a sus compatriotas a mantenerse **seguros** y compartía números de contactos de emergencia y mapas mostrando la trayectoria del huracán. Sus palabras resonaban con el mensaje del Centro Nacional de Huracanes (NHC), que advertía sobre los **vientos catastróficos** y **inundaciones repentinas**. “Esta es una situación extremadamente peligrosa y amenazante”, señalaban las autoridades.
Expertos en meteorología, como Stéven Tual, enfatizaban el riesgo de **deslizamientos de tierra** y **coulées de barro**, especialmente considerando que Jamaica cuenta con un **relieve montañoso** que podría agravar la situación. Mientras las **televisiones locales** emitían mensajes de alerta y actualización sobre la situación, los habitantes se preparaban para lo peor.
Los testimonios de los ciudadanos, como el de Carlene, una mujer de 60 años que se encontraba sola en su hogar en la parroquia de Saint-Andrew, reflejaban el miedo palpable: “El viento suena aterrador”, decía, mientras había hecho acopio de **comida** y **agua** para la semana. Jay, un joven angustiado de 30 años desde Portmore, decía que nunca había enfrentado un fenómeno tan violento.
Evacuaciones masivas en Cuba
Cerca de la costa norte, en **Montego Bay**, la familia de Coralie estaba atrapada sin agua ni luz, pero se mostraba agradecida por estar en una casa segura. En contraste, su amiga Rebecca, quien visitaba Jamaica de vacaciones, mencionaba que el clima había arruinado su sueño vacacional. Alrededor de 25,000 turistas quedaban atrapados en la isla, preocupados por su seguridad.
A las 21:00 horas de París, Melissa había sido degradado a categoría 4, con vientos de 241 km/h, situándose a solo 16 km al sur de Montego Bay. Las consecuencias en Jamaica fueron descritas como “catastóficas” por Samuda, con informes de **daños en hospitales** y **inundaciones** extendidas. Las autoridades cubanas también llevaban a cabo evacuaciones, con más de 168,000 personas desplazadas en **Santiago de Cuba** ante la inminente llegada del huracán.
Aunque en ese momento no había un balance definitivo de los daños en Jamaica, el director del NHC advirtió que la evaluación podría tomar “días o semanas”. En respuesta, el gobierno jamaicano empezó a planear la llegada de **ayuda humanitaria** para las zonas más afectadas. Las expectativas de una recuperación rápida parecen lejanas, ya que el poder destructivo de Melissa ha dejado cicatrices permanentes en la nación caribeña.

