La **guerra en Ucrania** sigue cobrando un alto precio, no solo en vidas civiles y militares, sino también en la labor de los **periodistas**. Recientemente, un equipo de reporteros del medio alemán **Welt** se vio atrapado en una **ataque de drones rusos** mientras cubría una historia sobre una unidad de defensa aérea ucraniana en el este de Ucrania. Este suceso, que fue reportado por el periodista **Ibrahim Naber** a través de su cuenta de Instagram, ocurrió en un área que estaba a aproximadamente **25-30 kilómetros** de la línea de frente.
El ataque, llevado a cabo por un **drone ruso Lancet**, tuvo consecuencias devastadoras. Un soldado ucraniano, conocido como **Konstantin**, perdió la vida, y otro soldado resultó gravemente herido. Naber detalló los eventos en una publicación de Instagram, donde enfatizó la gravedad de la situación y la brutalidad del conflicto.
El **fixer especializado** del periodista, **Ivan Zakharenko**, sufrió lesiones graves en la pierna y tuvo que ser operado tras el ataque. Los restantes miembros de la tripulación, incluyendo al camarógrafo **Viktor Lysenko** y a Naber, afortunadamente solo sufrieron **heridas leves**, pero la experiencia fue traumática para todos.
En el momento del ataque, el equipo de Welt estaba **entrevistando a tres soldados** de una unidad militar ucraniana. Ibrahim Naber subrayó que su equipo estaba **claramente identificado** como medios de comunicación durante las grabaciones, pero aun así fueron víctimas de la violencia.
“Mientras filmábamos con una unidad de defensa aérea, nuestra **equipo** fue alcanzado por un ataque de drones rusos. Konstantin fue uno de los tres soldados que estaban con nosotros, y fue asesinado. Otro soldado, **Ihor**, sufrió una **herida tan grave** que le tuvo que ser amputada la pierna. Mis pensamientos están con ellos y sus familias”, expresó el periodista que sobrevivió al ataque.
Las imágenes de la explosión y sus consecuencias, capturadas por Viktor Lysenko, fueron compartidas en las **redes sociales** como parte de un informe más amplio sobre la situación en el este de Ucrania. A pesar del horror vivido, el equipo se comprometió a continuar con su labor periodística.
“Tuvimos una enorme suerte”
Ivan Zakharenko reflexionó sobre el ataque y dijo: “Hacíamos un **reportaje** sobre cómo los grupos móviles ucranianos están contrarrestando las **ataques** de drones. Después de grabar, cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad, a nuestro grupo le cayó un drone Lancet cercano, con consecuencias devastadoras.”
“Pero tuvimos una enorme suerte… porque lo más triste en esta historia es que un soldado ha muerto. Un instante estás charlando con él y al siguiente ya no está. Otro militar ha quedado con una pierna menos. Esa es la realidad… ¡No lo olvidaré jamás!”, concluyó el miembro del equipo en su conmovedor mensaje.
Ibrahim Naber también ha iniciado una **campaña de recaudación** de fondos para apoyar al soldado que perdió su pierna en el ataque. “Lo entrevistamos menos de **30 minutos** antes de la explosión”, recordó con consternación el periodista.
Naber agradeció a su redacción y a su equipo de seguridad por su rápida respuesta y apoyo tras el ataque, el cual pudo haber tenido un desenlace fatal que todos prefieren no recordar.
135 muertos desde el inicio del conflicto
Esta situación no es un caso aislado. La semana pasada, dos **periodistas ucranianos** de la cadena **FreeDom** fallecieron y otro resultó herido al ser impactados por un drone ruso en una estación de servicio en **Kramatorsk**, en la región de Donetsk.
La periodista **Aliona Hramova** y el camarógrafo **Yevhen Karmazin**, que colaboraban con esta cadena internacional, murieron instantáneamente. Este trágico incidente subraya la creciente peligrosidad de trabajar como periodista en la región.
El presidente ucraniano **Volodymyr Zelenskyy** informó recientemente en una **conferencia de prensa** en Bruselas que desde el comienzo de la invasión a gran escala por parte de Rusia en febrero de 2022, al menos **135 profesionales de los medios** han perdido la vida, reflejando el alto costo que tiene la libertad de prensa en tiempos de guerra.

