
El impacto de la alimentación en las enfermedades inflamatorias intestinales
Las enfermedades inflamatorias crónicas intestinales (EICI), que incluyen la enfermedad de Crohn y la rectocolitis hemorrágica, afectan a millones de personas en todo el mundo. Estas condiciones se caracterizan por la inflamación persistente del tracto digestivo y pueden causar síntomas severos como dolor abdominal, diarrea y fatiga. Recientemente, se ha puesto el foco en la nutrición como un factor relevante para ayudar a controlar esta patología.
Una investigación reciente presentada en el congreso europeo de gastroenterología (octubre 2025) mostró que una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y nueces podría reducir significativamente el riesgo de recaída en pacientes con enfermedades inflamatorias crónicas intestinales, en especial en aquellos que padecen enfermedad de Crohn.
El vínculo entre la dieta y la enfermedad
Varios estudios han establecido un vínculo entre la dieta y el desarrollo de EICI. Específicamente, los regímenes alimenticios que son ricos en fibra, así como aquellos que privilegian los alimentos no procesados y adoptan el enfoque de la dieta mediterránea, han mostrado efectos protectores para quienes padecen enfermedad de Crohn. Estas recomendaciones están respaldadas por diversas orientaciones nacionales e internacionales. Sin embargo, existen evidencias limitadas sobre cómo la alimentación puede influir en la actividad de la enfermedad en pacientes ya diagnosticados.
Por ejemplo, el consumo elevado de carnes rojas y alimentos procesados se ha asociado a un empeoramiento de la enfermedad, mientras que una dieta abundante en frutas y verduras puede ser protectora. Sin embargo, aún no había estudios concluyentes que demostraran estas relaciones.
Resultados de la investigación francesa
La investigación, desarrollada en la cohorte en línea Mikinautes, buscaba identificar los factores alimentarios relacionados con el riesgo de recaída en pacientes con EICI. La Asociación François Aupetit (AFA), dedicada a apoyar a quienes padecen estas enfermedades, participó en el diseño, financiamiento y reclutamiento de los participantes en el estudio, junto con el registro epidemiológico EPIMAD.
Se incluyeron 693 pacientes con EICI, todos mayores de seis años, que recibieron seguimiento en hospitales y consultas privadas. Los participantes completaron encuestas en línea sobre sus hábitos alimentarios, que incluían información sobre la media de consumo de 230 alimentos durante los últimos doce meses y su estado de salud, siendo monitoreados por al menos un año.
Perfiles alimentarios y su relación con la actividad de la enfermedad
Al comenzar el estudio, el 77% de los pacientes estaban en remission. Sin embargo, el riesgo acumulado de recaída fue del 18% a un año y del 25% a dos años, con un 36% de los pacientes mostrando enfermedad activa tras un año de seguimiento.
Los investigadores identificaron cuatro perfiles alimentarios distintos. En el caso de los pacientes con enfermedad de Crohn, aquellos que presentaron la menor actividad de la enfermedad tenían dietas que incluían grandes cantidades de verduras, frutas, nueces, legumbres y cereales, y que evitaron en gran medida los productos lácteos, postres, panes y alimentos grasos o azucarados/salados. Según la Dra. Hélène Sarter, epidemióloga del CHU de Lille: “Estos resultados son útiles para la orientación nutricional en EICI. Una dieta rica en frutas, verduras, legumbres y nueces reduce a la mitad el riesgo de recaída en pacientes con enfermedad de Crohn”.
Influencia de los frutos en la rectocolitis hemorrágica
Para los pacientes con rectocolitis hemorrágica, la investigación mostró que solo el alto consumo de frutas estaba relacionado con una reducción casi del 50% en el riesgo de recaída, aunque no se detectó un perfil alimentario general vinculado a esta condición. Según Hélène Sarter: “Una alimentación saludable tiene un efecto significativo en el riesgo de recaída en estas enfermedades, lo que proporciona más argumentos a favor de las recomendaciones nutricionales actuales”.
En conclusión, los hallazgos de este estudio resaltan la importancia de una alimentación adecuada en el manejo de enfermedades inflamatorias crónicas intestinales. El enfoque en una dieta rica en alimentos naturales y nutrientes vinculados a la salud digestiva no solo podría mejorar la calidad de vida de estos pacientes, sino también ofrecer herramientas prácticas para su tratamiento y prevención de recaídas. La nutrición, por tanto, se confirma como un pilar fundamental en la gestión de estas complejas condiciones médicas.



