
KYLE MAZZA / NurPhoto via AFP
Un policier américain jugé pour s’être arrêté acheter une pizza au moment d’une fusillade (Photo d’une voiture de police dans le New Jersey)
ETAT-UNIS – La conducta de un policía de Nueva Jersey ha levantado una gran controversia al ser acusado de renunciar a su deber en el momento en que más se necesitaba su intervención. El 1 de agosto de este año, este agente se encontraba en una situación crítica: recibió una llamada para acudir a una fusilada en curso. Sin embargo, en lugar de actuar con rapidez, decidió detenerse durante aproximadamente una hora para comprar una pizza. Esta situación ha llevado a la fiscalía a presentar cargos en su contra por falta profesional.
Los detalles del suceso son alarmantes. Según informes de la Associated Press, la fiscalía local informó que el agente, identificado como Kevin Bollaro, “voluntariamente se abstuvo de ejercer sus funciones como policía”. Durante el tiempo en que estuvo ausente, la fusilada resultó en dos muertos, lo que plantea serias preguntas sobre la responsabilidad y el compromiso de los oficiales que juraron proteger a la comunidad.
Un testimonio impactante
Las acciones de Bollaro han sido fuertemente criticadas no sólo por la comunidad, sino también por sus superiores. Cuando se le interrogó sobre su paradero, el agente afirmó que estaba en patrullaje en la zona de la emergencia, pero la realidad es que se encontraba de camino a la pizzería. Este engaño fue desmentido por las cámaras de seguridad y los registros de GPS del vehículo policial.
El GPS reveló que Bollaro estuvo durante cinco horas en una ubicación no relacionada con su deber, confirmando que no estaba realizando ninguna actividad policial relevante durante ese tiempo. Los fiscales afirmaron que su tiempo libre coincidió exactamente con el intervalo de la emergencia, lo que sumó aún más presión sobre su defensa, que argumenta que los eventos no hubieran tenido un desenlace diferente incluso con su presencia en la escena.
Las consecuencias de sus actos
Los asesinatos tuvieron un desenlace trágico. Las víctimas, Tyler Webb y Lauren Semanchik, fueron encontradas sin vida en su hogar, a pocos metros de donde se reportaron los disparos. El perpetrador de estos crímenes, Ricardo Santos, era el exmarido de Semanchik y un teniente de policía en Nueva Jersey. Tras cometer los asesinatos, se quitó la vida, dejando un trasfondo de tristeza e impotencia entre familiares y amigos.
La nueva evidencia forense y las declaraciones de la comunidad han resaltado aún más la responsabilidad de los agentes del orden, quienes se espera que actúen de manera eficiente y en tiempo real para evitar tragedias como esta. La defensa de Bollaro, que argumenta que nada de lo que hizo o dejó de hacer habría impedido la tragedia, ha sido recibida con desconfianza. La comunidad exige respuestas y responsabilización.
¿Qué medidas se están tomando?
En respuesta a este incidente, la comunidad de Nueva Jersey se encuentra en estado de alerta, con organizaciones que abogan por una revisión de los protocolos de respuesta ante emergencias. Además, se han solicitado sesiones de capacitación obligatorias para todos los oficiales de policía sobre la importancia del deber y la responsabilidad profesional, a fin de evitar que se repitan situaciones similares.
El juicio de Kevin Bollaro se llevará a cabo el 5 de noviembre y, dependiendo de la sentencia, podría enfrentar graves consecuencias que no solo afectan su carrera, sino también la confianza pública en las fuerzas del orden. La situación también plantea interrogantes sobre la cultura dentro de la policía y cómo los oficiales son preparados para reflejar los valores que la sociedad exige de ellos.
La situación actual es un recordatorio de que la responsabilidad no solo debe estar presente en el proceso de selección de policías, sino que también debe ser reforzada constantemente, asegurando que los oficiales cumplan con su deber de proteger y servir a la comunidad sin excusas.
Es crucial que nuestros agentes del orden mantengan un compromiso constante con su deber, garantizando que su respuesta a emergencias sea siempre prioritaria. Este caso en Nueva Jersey es uno de muchos que surgieron en un clima tenso alrededor de la relación entre la policía y la comunidad, y plantea preguntas fundamentales sobre el futuro de la seguridad pública en Estados Unidos.


