
Revelaciones de John Kiriakou: Un Ex Oficial de la CIA
John Kiriakou, un ex oficial de la CIA, ha compartido sus experiencias a lo largo de sus años de servicio en Pakistán, ofreciendo una perspectiva única sobre las operaciones de la CIA, su colaboración con la agencia de inteligencia pakistaní (ISI) y los retos del trabajo contra el terrorismo. Su testimonio ha resaltado la complejidad de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, además de las controversiales maneras en las que el financiamiento estadounidense ha enriquecido a algunos funcionarios del ISI.
Las Operaciones de la CIA en Pakistán
En una entrevista exclusiva, Kiriakou reveló detalles sobre su tiempo en la CIA, donde trabajó en análisis y operaciones de contra-terrorismo, siendo el jefe de operaciones en Pakistán durante 2002, justo después de los atentados del 11 de septiembre. “Mi trabajo era localizar a los luchadores y líderes de al-Qaeda y capturarlos”, explicó Kiriakou. “Estuve basado en Islamabad, pero trabajé en todo el país, desde Peshawar hasta Karachi“.
Durante su mandato, Kiriakou fue responsable de seguir y capturar objetivos de alto valor, incluyendo a Abu Zubaydah. Sin embargo, se dio cuenta de que había subestimado a su objetivo. “Creíamos erróneamente que Abu Zubaydah era el número tres de al-Qaeda. En realidad, nunca se unió a al-Qaeda, aunque apoyó sus actividades”, reveló.
Desconfianza dentro de la ISI
La desconfianza hacia la ISI fue un tema recurrente en la narrativa de Kiriakou. “No confiábamos completamente en el ISI en ese momento, así que nunca les dijimos quién era el objetivo. Por eso, lo llamábamos ‘el pez gordo’, que se convirtió en ‘Mr. Fish'”, añadió. Kiriakou explicó que había dos líneas distintas dentro de la ISI: aquellos que habían sido entrenados en el extranjero y estaban dispuestos a colaborar y otro grupo que, en su opinión, estaba detrás de grupos terroristas en la región.
La Estrategia de EE. UU. Tras el 11-S
Kiriakou describió la estrategia de EE. UU. tras los atentados del 11-S como reactiva en lugar de proactiva. “Esperamos más de un mes antes de comenzar a bombardear Afganistán. Fue un intento deliberado de evitar que la emoción nublara nuestro juicio”.
El ex oficial también recordó la tensión entre India y Pakistán, especialmente durante la Operación Parakram, donde se temía un conflicto inminente. “Los miembros de las familias fueron evacuados de Islamabad, todos trabajábamos solos en ese momento”.
Vínculos entre Grupos Terroristas
Uno de los hallazgos más significativos de Kiriakou fue establecer un enlace directo entre Lashkar-e-Tayyiba, un grupo terrorista respaldado por Pakistán, y al-Qaeda. “En marzo de 2002, asaltamos un refugio de Lashkar-e-Tayyiba en Lahore, donde capturamos a tres de sus combatientes y encontramos un manual de entrenamiento de al-Qaeda”.
Relación Transaccional entre EE. UU. y Pakistán
Kiriakou describió la relación entre Estados Unidos y Pakistán como transaccional. “Necesitábamos más a los paquistaníes que ellos a nosotros en ese momento. Estábamos felices de lanzar dinero, pero realmente necesitábamos que nos permitieran basar nuestros drones en Balochistán y tener presencia en diversas ciudades clave”. Este tipo de dinámica ha sido un tema candente en la discusión sobre apoyo militar y financiero por parte de EE. UU. hacia Pakistán.
La Verdad sobre la Tortura
Uno de los momentos más conflictivos en la carrera de Kiriakou fue su decisión de denunciar la tortura autorizada por la CIA. “Asumí que alguien más lo haría, así que permanecí en silencio”, comentó. Sin embargo, decidió hablar tras ver que nadie más lo hacía. A partir de su salida de la CIA, Kiriakou enfrentó consecuencias legales, donde las cargas de espionaje eventualmente fueron retiradas, pero no sin un costo personal significativo.
La Vida Después de la Prisión
Hablando sobre su vida tras cumplir condena, Kiriakou ha visto un cambio en la percepción dentro de la agencia. “Muchos de mis detractores están muertos o retirados. Recientemente, alguien mencionó que en una sesión informativa de seguridad, mostraron una diapositiva con mi imagen etiquetada como ‘la amenaza interna’, pero la reacción fue diferente: ‘no es una amenaza, es el whistleblower‘”.
La vida actual de Kiriakou refleja un viaje de redención, donde su valentía al hablar ha sido reconocida lentamente. La lucha por la verdad y las complejidades de la relación US-Pakistán continúan siendo temas críticos que definirán las políticas de seguridad en el futuro.

