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De Londres à Manchester, de New York à Chicago, en passant par Stockholm ou Austin, des cientos de jóvenes urbanos estresados se reúnen en « scream clubs», o « clubes de gritos » en español.
¿Necesitas liberar tensiones acumuladas? Últimamente, una tendencia poco convencional está ganando popularidad en TikTok y en varias ciudades del mundo: los clubes de gritos. Estas agrupaciones permiten a los participantes liberar su estrés de manera catártica a través de los gritos en grupo.
Una experiencia social y terapéutica
Los scream clubs se han convertido en un espacio de desahogo para muchos jóvenes, funcionando como una forma de terapia social. En estos encuentros, los participantes se agrupan en parques o plazas y se entregan a soltar gritos a plena potencia. Para los involucrados, esto no solo serve para liberar tensiones, sino que también ayuda a “forjar lazos con los demás”, como expresa Shania Barnes, una estudiante de 23 años del club de Londres. “En una ciudad como Londres, donde la tensión es constante, gritar juntos es muy liberador. No solo se trata de gritar, sino también de crear un ambiente de amistad”, señala.
Varios asistentes al club han mencionado la soledad y la dificultad de acceder a servicios de salud mental como las principales motivaciones para unirse. Maliha, de 21 años, explica: “Es complicado encontrar un terapeuta en el Reino Unido. Los tiempos de espera son largos y las consultas privadas son caras. Aquí, todos compartimos el mismo propósito: nadie te juzga.”
Ikhlas, otra participante de 20 años, también habla sobre el impacto positivo de gritar en su salud mental. “Gritar me ayuda a manejar mi ansiedad social. Es divertido, y al final de la reunión me siento revitalizada porque he socializado y conocido a gente nueva. Es casi como una terapia”.
Retos y expectativas
“Gritar es un reflejo arcaico, un descargador de emociones crudas. Activa el sistema nervioso parasimpático, permitiendo liberar la presión”, asegura Anissa Ali, terapeuta que respalda algunos de los beneficios de esta práctica. Sin embargo, la eficacia real de los clubes de gritos aún está en debate.
Aunque el concepto de gritar para aliviar el estrés no es nuevo y ha sido discutido desde los años sesenta por el psicólogo Arthur Janov, la manera en que estos clubes operan es más contemporánea. Janov desarrolló la “terapia primal”, que sostenía que gritar y llorar podían ayudar a liberar traumas reprimidos. Sin embargo, expertos como el profesor Sascha Frühholz, de la Universidad de Zurich, cuestionan la efectividad de estas prácticas. “No hay evidencia científica contundente que respalde la idea de que la terapia por gritos tenga efectos positivos en trastornos mentales o psicológicos”, argumenta Frühholz.
Esto no significa que gritar carezca de valor; muchos coinciden en que puede ser cathartico. No obstante, es importante reconocer que no sustituye una terapia profesional. Johanna Rozenblum, psicóloga clínica, advierte: “Si sientes que no puedes controlar tu vida o estás lidiando con un sufrimiento crónico, gritar puede ser solo un alivio temporal, no una solución.”
Puntos de vista variados
Los scream clubs, aunque innovadores en su propuesta, provienen de una necesidad social que mucha gente aún enfrenta en el mundo moderno: la ansiedad y el estrés constante de la vida cotidiana. La unión entre gritos y socialización ofrece un espacio distintivo donde se puede buscar apoyo mutuo. Sin embargo, la experiencia varía para cada persona y es fundamental entender las limitaciones de esta metodología.
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