
La **taxe sobre las molestias sonoras aéreas** (TNSA), instaurada en 1992 en Francia, fue diseñada para financiar trabajos de **insonorización** en edificios expuestos a ruidos de aviones. Las compañías aéreas pagan esta tasa con cada despegue, pero ahora, organizaciones en Toulouse advierten sobre un posible “desvío” de fondos en el nuevo presupuesto gubernamental.
La Unión Francesa Contra las Molestias de Aeronaves (UFCNA) ha alzado la voz ante el gobierno de Lecornu II, que planea recortar varios créditos, pero uno de ellos ha suscitado especial preocupación: el de la TNSA. La UFCNA agrupa a la mayoría de los afectados por el ruido de los aviones en diversas localidades, donde la preocupación se centra en que el **producto de esta tasa** podría ser mal utilizado.
La UFCNA se preocupa de que el gobierno planee usar el fondo de **liquidez** de la TNSA para otras iniciativas, amenazando la **insonorización de hogares** y instituciones, especialmente en áreas más pobladas y de menores recursos, que suelen ser las más afectadas por el ruido.
El estado de la insonorización en Toulouse
Las organizaciones ambientales manifiestan su oposición: “Desviar los fondos no utilizados pone en riesgo los proyectos de insonorización en curso”, afirman. Actualmente, el estado de los **tres grandes aeropuertos parisinos**, que están bajo la administración de Aéroports de Paris (ADP), se encuentra en una situación donde el fondo de la TNSA refleja un saldo positivo de **123 millones de euros**. Sin embargo, esta cifra es insignificante frente a las necesidades; alrededor de **33,000 viviendas** y **150 escuelas** alrededor de Roissy, Orly y el Bourget aún no han sido insonorizadas.
Lo que sucede en otros aeropuertos, como el de Toulouse, es igualmente grave. Muchas propiedades y numerosos **establecimientos públicos** de la zona son elegibles para la insonorización y aún no han sido atendidos. “El gobierno opta por utilizar los ingresos destinados a las víctimas de las molestias aéreas en lugar de imponerle una carga a los viajeros frecuentes o al **queroseno**”, critican desde las asociaciones.
La TNSA se aplica a las compañías aéreas en cada despegue, bajo el principio de “quien contamina, paga”. La tarifa se ajusta según el peso del avión y la hora del despegue, siendo más alta durante la noche. Este flujo de ingresos se destina a las operaciones de insonorización gestionadas por los operadores aeroportuarios.
La urgencia de la acción contra el desvío de la TNSA
La Autoridad de Control de las Molestias Aeroportuarias (ACNUSA), entidad responsable de supervisar las medidas contra las molestias del transporte aéreo, había conseguido bloquear previamente un intento de desvío de la TNSA, pero el tema ha resurgido. Las asociaciones han decidido actuar rápidamente, contactando a los **representantes locales** para detener esta iniciativa del gobierno.
Proponen un estudio exhaustivo para **identificar las escuelas** y centros sociales que aún requieren insonorización, estableciendo un programa operativo para revitalizar las áreas afectadas. Este esfuerzo busca fomentar la colaboración entre las autoridades locales y las compañías aéreas para asegurar tanto los **recursos técnicos** como los financieros necesarios para cumplir esta misión. Además, instan al gobierno a desistir urgentemente de cualquier intento de desviar la TNSA.
En conclusión, la situación de las molestias sonoras aéreas en Francia, y especialmente en lugares como Toulouse, requiere una respuesta inmediata y contundente. La **transparencia en el uso de la TNSA** es fundamental para garantizar que los fondos destinados a la insonorización cumplan con su propósito original. Las comunidades afectadas no pueden seguir esperando, y es imperativo que el gobierno actúe en consecuencia para proteger a quienes sufren las consecuencias del ruido aéreo.



