Un **chauffard** accusé d’avoir mortellement fauché Aymen, 13 años, durante las celebraciones de la **semifinal** entre Francia y Marruecos en la última Copa del Mundo de fútbol, ha sido condenado este jueves a **8 años de prisión**.
Después de una hora y media de deliberación, la **corte criminal** de Hérault ha declarado a William C., de 23 años, culpable de « **violencias voluntarias con arma que ocasionaron la muerte sin intención de darla** ». La corte desestimó la legítima defensa, presentada por la defensa del acusado. En su **requisito**, el abogado general, Robert Bartoletti, había solicitado una pena de **12 años de reclusión**.
« **No es culpa del azar**, es únicamente culpa de su comportamiento », estimó el representante del ministerio público, al referirse al « **drama absoluto** » de la pérdida de un niño.
Des celebraciones que se convierten en tragedia
El **14 de diciembre de 2022**, decenas de **aficionados** con el **drapeau** marroquí salieron a las calles del barrio de La Mosson, en las afueras de Montpellier, tras la semifinal que terminó con un 2-0 a favor de Francia.
Al mismo tiempo, William C., de 20 años y sin **licencia de conducir**, decidió ir a celebrar la victoria de Francia con el coche de su madre, con el **drapeau tricolor** colgado de la puerta. Se encontró bloqueado cerca de los aficionados de Marruecos, quienes lo abuchearon y le arrancaron su bandera. En ese momento, al verse acorralado, **aceleró** bruscamente, dio un **vuelta en U** en las vías del tranvía donde había decenas de personas, y atropelló a tres, entre ellos a Aymen, quien fallecería poco después, y causó heridas leves a otro.
Presentó disculpas
Durante la **investigación** y los dos días de juicio, el acusado afirmó repetidamente que había sido un **accidente** y que no había visto que arrollaba a varias personas. A pesar de su situación, presentó **disculpas** varias veces a la familia de Aymen. « **Entendemos que son disculpas sinceras**, que realmente se arrepiente. Esto no excusa el acto, no traerá de vuelta a nuestro pequeño hermano, pero nos toca », afirmó ante la corte el hermano mayor de Aymen, Saïd.
La muerte del joven conmocionó a Montpellier, y alrededor de **mil personas** marcharon, con rosas blancas en la mano, para rendir homenaje al adolescente. Su muerte también provocó **conflictos** en el barrio desfavorecido donde tuvo lugar la tragedia.
El trágico desenlace de esta historia resalta las consecuencias devastadoras de actos irresponsables y la pérdida irreparable de jóvenes vidas. La condena a William C. nos recuerda la importancia de la responsabilidad en nuestras acciones, especialmente en situaciones de celebración que pueden rápidamente tornarse en tragedia.


