La búsqueda de un sueño: el castillo de la Borde
Un pareja de Vancouver, en la Columbia Británica, llevaba más de diez años persiguiendo el sueño de poseer un castillo en Francia. Su viaje comenzó con frecuentes visitas entre Canadá y Francia, explorando diferentes châteaux que estaban en venta. Sin embargo, como se cuenta en la historia de Damien, la búsqueda no fue fácil. “La mayoría eran demasiado pequeños, demasiado grandes, o demasiado caros para lo que esperábamos”, recuerda.
A medida que pasaban los años, la pareja decidió concentrar sus esfuerzos en castillos abandonados, muchos de los cuales estaban documentados en Pinterest. Este sitio social se ha convertido en un recurso invaluable para los amantes de la exploración urbana o urbex, una actividad que consiste en adentrarse en lugares en desuso para capturar su esencia en fotos. Fue así como descubrieron el castillo de la Borde, en Val-Fouzon, en el departamento de Indre. “Nos dijimos, este es el elegido”, afirma Damien, rememorando la emoción que sintieron al verlo.
Un viaje lleno de obstáculos
La idea parecía perfecta, pero había un inconveniente: el castillo no estaba a la venta. Esto podría haber sido un obstáculo insuperable para muchos, pero la perseverancia de la pareja fue más fuerte. Por lo tanto, decidieron investigar a fondo la historia del castillo. Descubrieron que, aunque estaba en un estado de abandonado, había una rica historia que lo rodeaba, lo que aumentó su interés por preservarlo.
¿Por qué un castillo?
Elegir un castillo como residencia no es una decisión común. Este tipo de propiedades son símbolos de historia y cultura, además de ofrecer mucho espacio y potencial para desarrollar proyectos creativos. Para Damien y su pareja, la idea de restaurar un castillo era más que una cuestión de estética; era una oportunidad para conectarse con la historia y darle una nueva vida a un lugar que había sido olvidado.
El proceso de restauración
Aunque la pareja no pudo comprar el castillo inicialmente, su historia no terminó con un simple “no”. Al ver las oportunidades y el potencial del lugar, decidieron que tenían que actuar. Después de múltiples intentos de contactar a los propietarios actuales, lograron establecer un diálogo. “La persuasión y nuestro deseo fueron claves para que nos escucharan”, dice Damien.
Los retos de restaurar una propiedad histórica son numerosos. Normativas y regulaciones sobre la preservación del patrimonio pueden ser un verdadero dolor de cabeza. Sin embargo, la pareja se mostró dispuesta a enfrentar estos desafíos. Comenzaron a documentar el proceso y buscar la ayuda de profesionales en restauración de castillos, así como de arquitectos que comprendieran la importancia histórica del lugar.
Conseguir financiamiento
La restauración de un castillo no solo requiere pasión, sino también una gran inversión financiera. La pareja comenzó a explorar fuentes de financiamiento, que incluían desde subsidios para la restauración de patrimonio hasta la posibilidad de realizar eventos en el castillo una vez restaurado. “Tuvimos que ser muy creativos para reunir los fondos necesarios,” reflexiona Damien.
Para ello, realizaron numerosos crowdfundings y crearon una comunidad en torno a su proyecto. Utilizaron las redes sociales para compartir su historia, lo que atrajo la atención de muchos amantes de la arquitectura y el patrimonio. Esto no solo les ayudó a recaudar fondos, sino que también generó un interés local en la historia y el futuro del castillo.
La comunidad y conservación del patrimonio
Uno de los aspectos más gratificantes de este proceso ha sido la respuesta de la comunidad. Muchos vecinos de Val-Fouzon se han unido al proyecto, ofreciendo su ayuda y conocimiento sobre la historia local. Organizaron eventos y recorridos para compartir la historia del castillo y discutir la importancia de la conservación del patrimonio.
Damien y su pareja se han comprometido no solo a restaurar su castillo, sino a convertirlo en un lugar donde la comunidad pueda reunirse y aprender sobre su historia. “Queremos que el castillo de la Borde sea un símbolo de la resiliencia y la belleza de la historia francesa”, concluye Damien con entusiasmo.
Reflexiones finales
El viaje de esta pareja demuestra que los sueños pueden ser alcanzados, incluso cuando el camino parece complicado. No solo buscaron su castillo ideal, sino que también aprendieron sobre la importancia de la comunidad y el patrimonio en su trayecto. Al final, la historia del castillo de la Borde no es solo la de una pareja que quería un hogar, sino la de un lugar que ha sido restaurado con amor, trabajo en equipo y un profundo respeto por la historia.
